Español: OBRAS: Serie Escrituras, Serie Hojas, Serie Memoria, Serie Fragmentos, Serie Sombras. ENSAYOS: Los rastros de la carne Papeles en blanco. Un lápiz que comienza a recorrer, sin sentido, una superficie insinuante. La punta lastima; gira una y otra vez, sugiere, presiona, se detiene, vuelve a empezar. Las formas van alumbrando un difícil equilibrio entre grises y luces. Letras, alfabetos, grafias; filamentos, raíces, restos de algún objeto, de alguna sensación, hojas húmedas. Siempre el murmullo, la voz que va dejando huellas leves, casi imperceptibles. Por momentos la densidad de un follaje extraño lleno de color, de frondosas ausencias, de carnaciones presentidas. Todo se apila, crece, se organiza caótico sobre planos que ceden al impulso de las tintas; fantasías de estos sueños de la vigilia. Los tonos se afirman, las hojas recuperan una forma arcaica, una presencia fantasmal. Rastros y escrituras, tallos y nervaduras, útiles y objetos que se repiten decididos, extremos, lentos. Una tarde de verano. Un taller. Obras en el caballete, en las paredes, apoyadas en el piso y sobre la mesa de trabajo. Algo nace entre el calor y la humedad de una Buenos Aires que espía extraña pero constante. Susana Rodríguez propone un fulgor diferente. La violencia encuentra aún soporte en sus vacíos, en sus textos que son puro significante, en sus vainas que son cuerpos (des)cubiertos en su carne jugosa y latente. El deseo puede deslizarse entre la sintaxis de sus oraciones dibujadas en blancos y negros, entre el muestrario de hojas ancladas en su animalidad e imaginadas en su sexualidad. No hay convulsión, no hay gestos explícitos; sin contención las formas se enredan en una narrativa que asoma entre fisuras y puertas entreabiertas. La luz, el tiempo, el aire, la materia, un trazo que convoca lo que se calla, lo que se sospecha: un ojo que advierte, un inundo que se arriesga sobre el papel. Palabras puestas en formas inventadas; la cotidianeidad nombrada en imágenes que la soledad deja escapar. Densidad, humor y tensión en lo orgánico. Universos simbólicos, un diccionario y un herbario, un catálogo de instrumentos, tina manera que se entretiene en lo oblicuo, en la referencia indirecta, en el borde de lo reconocible, de lo esperado. Desde 1977, las series de dibujos y de grabados se entrelazan y se asimilan en tiras interminables: la materialidad de la escritura, la sensualidad de telas y papeles arrugados, registros horizontales que acusan el aislamiento de sus partes, herramientas expuestas en su literalidad hogareña, raíces y hojas que sugieren el latido de lo que crece. Los blancos, siempre los blancos, esos vacíos que fijan nuestra visión y retienen nuestra melancolía. No hay sosiego; una línea, una transparencia, un movimiento, varios gestos para una vieja erótica que renace: el simple encuentro de una sensibilidad que contorsiona el mundo hasta atraparlo entre las hebras de un papel. Hay paraísos perdidos y aromas que resuenan, hay otra vitalidad. Sobre el miedo se construye un mundo más tierno y amable y provocativo. No es necesario desafiar, no se trata de levantar la voz. Susana Rodríguez acciona inconsciente, sigue el instinto, no se traiciona, trabaja una y otra vez, interviene en nuestra tranquilidad, violenta nuestra intimidad. “Qué significa el erotismo de los cuerpos sino una violación del ser de los participantes? ¿Qué significa sino una violación que limita con la muerte, con el crimen? Todo el erotismo tiene como fin alcanzar al ser en lo más íntimo, en el punto donde se desfallece.”1 Sus cuerpos —letras y hojas— están expuestos, están caracterizados por la pesadez, por la destrucción de lo real, por la continuidad asegurada en la fusión de frisos que se quiebran constantemente; se confunden, se esconden, anuncian una plenitud, un acto de amor entre curvas y contracurvas que se acomodan, se acurrucan, se tocan. Estremecen, se prolongan, prometen un guiño en el desorden donde el ser se construye y se acepta en su disgregarse en el otro, en el encuentro, en la pasión y en la voluptuosidad. El silencio, el momento de la muerte y el alumbramiento, la fantasía que profana la inocencia. Su estrategia es la acción del crecimiento, de la sexualidad. La serie de los útiles señala un paréntesis: instrumentos presentados en un orden de catálogo; la intimidad está en la carga de aquellas herramientas que el artista utiliza en su hacer diario. Las grafías primero y las hojas después, cuestionan, interfieren, su desorden vital es la reproducción de un organismo lanzado en su propia movilidad, en el exceso de su energía. Toda organización es aleatoria, es la incorporación de lo prohibido, de lo instituido, de lo pautado. La trasgresión vuelve una y otra vez en los papeles de Susana Rodríguez, no como explosión súbita ni como decisión artística, sino como impulso vital, como erotismo primordial, como experiencia interior. Desde los setenta pintar puede ser un anacronismo; dibujar y proponer grafías, una acción poco novedosa; estampar follajes sin dirección, indiferentes, excesivos, un riesgo decorativo; trabajar en el caballete y construir una poética figurativa, una decisión tardía. Una mirada superficial traiciona, elude, no acepta el riesgo. Hay imágenes dudosas, hay una obscenidad encerrada, una intimidad exhibida, un pudor que necesita complicidad. No hay espectadores sino la mirada que juega, el deseo que excede, la libertad que arriesga; la desnudez, la posición sugerente, la suspensión perversa, la penetración que excita, la carne que se expone, la confusión que perturba. Pintura para mirones; grabados para espiar; huellas furtivas; podemos tomarlas o dejarlas; quedarnos, observar, analizar, es sólo escapar y olvidar los temores, alejar la zozobra, conservar las buenas costumbres y borrar los rastros. Las obras de Susana Rodríguez son instantes, heridas, fuego y aire que abrigan y alimentan alfabetos y bosques elocuentes en su inquietud. Pliegues, tejidos, cavidades, cadenas de ramas, escrituras que cuelgan, órganos y vellosidades, cuerpos que desaparecen; trepa, asfixia, rodea, ata, enumeraciones caóticas para romper el aislamiento de tantas oraciones que ya se olvidan, para llenar el vacío de tantos papeles que sangran lentos y que alucinan una memoria doméstica; densidad íntima, soliloquio que espera. “Anterior al tiempo o fuera del tiempo (ambas locuciones son vanas) o en un lugar que no es del espacio, hay un animal invisible, y acaso diáfano, que lo hombres buscamos y que nos busca. Sabemos que no puede medirse. Sabemos que no puede contarse, porque las formas que lo suman son infinitas. Hay quienes lo han buscado en un pájaro, que está hecho de pájaros; hay quienes lo han buscado en una palabra o en las letras de esa palabra; hay quienes lo han buscado y lo buscan, en un libro anterior al árabe en que fue escrito, y aún a todas las cosas; hay quien lo busca en la sentencia Soy El Que Soy.”2 Susana Rodríguez se mira. Sus papeles, sus caligrafias, sus ramas nos exhuman en nuestra larga búsc1ueda. MARCELO E. PACHECO Curador e investigador Buenos Aires, otoño de 1995 1. Georges Bataille: El erotismo, Buenos Aires, Editorial Sur, S.A, 1960 pag 17 2. Jorge Luis Borges: La larga busca en ¨Los conjurados¨, Madrid, Alianza Editorial, 1985, pag 79. Transmutando deseos Conversación entre Susana Rodríguez y Juan Carlos Romero (2004) Nos conocemos desde hace cerca de treinta años y durante este período mantuvimos una amistad que nos fue llevando al lugar desde el cual establecimos un código común. En cada encuentro la charla estaba dirigida a los temas más diversos que formaban parte del especial interés de ambos. Nuestro tema inevitable en cada caso eran las exposiciones y la producción artística, luego serían las últimas películas, los viajes a Nueva York, los problemas familiares, la pérdida de los padres, el crecimiento de los hijos. Algunas veces los encuentros eran muy asiduos y otras donde los períodos, en que no charlábamos, eran más prolongados. Luego estaban los frugales almuerzos o los cafés en tradicionales lugares que ambos conocíamos bien en esta controvertida cuidad de Buenos A ¡res. En esta oportunidad le vamos a dar un nuevo ‘formato” a nuestra charla que será por correo electrónico ya que Buenos Aires y Nueva York son nuestros destinos actuales. Los tiempos de cada pregunta estarán mediados por ese espacio de silencio y meditación necesarios para que las palabras vayan adquiriendo el peso de su significado esencial. Comienzo… ROMERO: Podría empezar preguntándote ¿en qué lugar naciste, si pasaste tu infancia en el mismo lugar de nacimiento y cuáles serían los primeros recuerdos de esa etapa inicial? SUSANA: Nací en Buenos Aires, en la calle Directorio del barrio de Flores. Pasé mi niñez y adolescencia allí, estudiando a unas cuadras, en un colegio religioso: Nuestra Señora de la Misericordia. Era muy traviesa, indomable, y siempre quería jugar. Mi vida se dividía entre períodos de mucha diversión con mis iguales y sensaciones de gran soledad. Era muy sensible con todo. Mi amiga Alicia, fue alguien muy importante en esa etapa, con tres hermanas y una casa enorme; juntas nos reíamos todo el tiempo. Sobretodo con un permanente sentido del humor y siempre tratando de hacer travesuras, era la parte más linda de esa vida. Mi hermano no había nacido aún y no me gustaba estar entre gente grande. Me aburría. Tenía primos, amigas y amigos del barrio, pero no era lo mismo. Igual jugaba con ellos. Mi mamá decidió que estudiara piano, inglés y danzas. Lo hice, pero no me gustaba. Yo quería divertirme y planear cosas. ROMERO: Dices que tenías sensaciones de gran soledad y por otra parte aseguras que algunos momentos eran la parte más linda de tu vida. ¿El sentimiento de soledad se volvió a repetir en otras etapas de tu vida? ¿Además, esa parte linda de tu vida se refiere a toda la vida o solamente a ese período? SUSANA: La parte linda es en comparación con los otros momentos solitarios o familiares. La niñez no fue lo mejor de mi vida, es casi lo contrario. Cuando trabajo sobre ella es para buscar las raíces, las motivaciones y sensaciones de ese período, donde se fija nuestra vida. En mi hogar mi madre era una mujer muy culta, feminista e interesada en la política, y con ideas de izquierda. Siempre sentí que había contramensajes en todo lo que me rodeaba. Quizás el gran interés por jugar es uno de los puntos que me acerca al arte: el sentido lúdico. Yo sentía que era diferente de mi entorno y mi opinión sobre las cosas muchas veces me hacía sufrir. Con el tiempo y el análisis me di cuenta que era mi forma de enfocar la vida y ésa era “yo”. Al ser chica, me parecía que iba contra la corriente. A los 6 años mi mamá me quería inscribir en el colegio con una religiosa. A mí me asustaban los hábitos tan oscuros. Yo quería a la maestra de la otra división, que era donde estaban mis amiguitas. Mamá no escuchó mis pedidos. A la semana arranqué las hojas usadas, cambié las estampillas y me presenté en el otro grado como alumna nueva. Al tiempo, me descubrieron. Me admira todavía hoy, que a esa corta edad, tuviera la fuerza para tratar de cumplir con mis deseos, a pesar del riesgo y de lo que querían los demás. De todas maneras en mi vida, los desafios en vez de desalentarme, me estimulan. ROMERO: En tu infancia se iban conformando en ti dos características que te irían a acompañar en el resto de tu vida: la creatividad en el juego y la rebeldía. Me contaste detalles que ¡tan marcado tu infancia y en tu relato no aparece todavía la necesidad de expresarte mediante las artes visuales. ¿Recuerdas cuándo comenzaste a trabajar con las imágenes visuales? SUSANA: Sí, fue en mi adolescencia. Lo recuerdo nítidamente. Pintaba para expresarme, me quedaba de noche trabajando y necesitaba expresarme todo lo posible. ROMERO: -Si tu recuerdo es tan nítido, ¿podrías ampliar en relación al carácter de tus imágenes y decirme qué pasaba con la necesidad de pintar casi en forma compulsiva? ¿Había una razón de carácter psicológico? SUSANA: Siempre hay cuestiones de carácter psicológico, pero creo más en la vocación. Picasso decía que él iba a caminar por los jardines de Fointanebleu, y al volver necesitaba sacar o exorcizar todo ese verde recibido. Qué sentimos y cómo sentimos es personal y por supuesto que hay componentes psicológicos en todo. Pero la vocación es lo que hace conducir ese sentimiento o sensibilidad hacia una obra. Me analicé durante mucho tiempo y todo fue material de análisis, hasta mis sueños, pero mi obra, no. La dejé libre, que flotara en todo el inconsciente y conciente que quisiera. No necesitaba analizarla, necesitaba crearla. Y conviví muy bien en estos términos con mi vida y con mi obra. Uno no pinta para sacar la neurosis, para eso va al analista. Uno pinta por vocación y fe en lo que hace. ROMERO: Bien, esta respuesta nos ha llevado “al tema de la vocación y allí está la pregunta que nos puede abrir una puerta a esta relación entre los estados de conciencia e inconsciencia. ¿Quisiera saber cómo fuiste llevando estas relaciones y si conciencia, vida, obra e inconsciente estuvieron siempre presentes en tu producción? SUSANA: Estuvieron presentes todas, y traté que mi inconsciente tuviera la menor cantidad de trabas posibles para poder crear. Quizás al terminar una obra pensaba que venía muy de adentro o me daba cuenta de otros contenidos. Pero ya estaba terminada. Cuando trabajaba estaba el hecho plástico, mi vida y mis sensaciones. Lo que me venía a la mente. Creo que la libertad interior es muy importante para un artista. Y no es poco. Presupone muchas libertades de vida y de conceptos. De plantearse cada día como último o la idea de la muerte. La obra tiene que estar libre de modas, libre de agradar, libre de concesiones. Y quizás la vida de uno también, porque no se puede lograr adentro, lo que no se lleva afuera. Me extraña mucho cuando escucho comentarios de gente que dejarían su trabajo o su pareja o muchas otras cosas, cediendo en lo que desean vivir. Yo me pregunto si se dan cuenta que están sacrificando sus días, sus minutos... Pero uno tiene que aprender sobre uno mismo. Y en eso consiste la dignidad del ser humano. Volver a ganarse la vida y el tiempo —gran tema— que son lo más valioso que las personas tienen. Y muchos no lo concientizan hasta que se enferman o tienen otros duelos. Hay que tratar de vivir lo que uno quiere y como uno quiere. Y ser libre para saberlo y para afrontarlo. Pero es difícil. En algún momento, uno pierde cosas muy importantes y quizás deja de vivir para sobrevivir. Como decía Gonzáles Iniarritu (el director de “Amores Perros”): “Pues cuando ardió la pérdida/reverdecieron sus maizales” También hay que aceptar el ciclo de vida. ROMERO: Creo que en esta respuesta hay muchas direcciones que más adelante vamos a retomar. Lo que ahora quisiera saber es ¿cuál fue tu camino para comenzar en la Escuela de Bellas Artes y qué experiencia sacaste de allí que te haya servido para tu obra artística? SUSANA: Una vez decidida mi carrera egresé como maestra en la escuela Manuel Belgrano y del profesorado en la Prilidiano Pueyrredón. Aparte hice talleres con Aída Carballo (quien tenía un mundo muy apasionante), con Jorge Demirjian (fue importante para mí, por su disciplina en el dibujo y la serigrafía), con Luis Felipe Noé (fue poco el tiempo con él, pero quedamos grandes amigos). Quizás mi interés en ese momento pasaba por lo gráfico y sus técnicas más que por lo pictórico. En la escuela y en el profesorado, aprendí la disciplina que dan las horas de trabajo y tuve profesores talentosos como Reina Kochasian o Emilio Renart con su carácter original y creativo. De Juan Carlos Romero aprendí la libertad que se puede aplicar a todo: materiales, temas y realización. ROMERO: Bueno llegamos al momento en que nos conocimos y todavía recuerdo muy bien tu último examen de grabado, en el que habías hecho unas imágenes sólo en aguafuerte, con total libertad en cuanto al uso de los materiales, tan sagrado para los grabadores, y que habías logrado una imagen de un cierto carácter trágico y creo fue casi siempre el motivo de tu obra. SUSANA: Si, me acuerdo bien.. .era un examen de grabado que duraba tres días, yo llegué el último, unas horas antes de que finalizara y trabajé toda la chapa con una hoja de afeitar en sus diferentes filos. Era “Alicia cayendo en el pozo”, estaba pensando en Lewis Caroll, a quien siempre lo tengo presente… Si bien tenía libertad, fuiste tú como profesor quien me motivaste mucho a expresarla, como siempre hiciste en tus clases y cursos. Y ahí me recibí.. .y seguí por la vida y por la pintura... En ese momento estaba embarazada, esperando a Juan Martín. ROMERO: “Alicia cayendo en el pozo” y el futuro nacimiento de un hijo, parecen que se unieron dos mensajes fuertes y en relación con esto recuerdo que en una charla de café después de que hubieses egresado, te dije que en general las artistas que se convierten en madres se frustran por las obligaciones maternales, lo que provocó tu enojo ya que me aseguraste que a vos no te iba a ocurrir esto. Ahora reconozco que tenías razón y que Alicia iba a estar presente siempre en tu obra. SUSANA: A veces uno se enoja por el temor a que las cosas realmente pasen.. .Y creo que es difícil el compromiso con la maternidad y con la profesión. Pero pude. Y es parte de lo que digo cuando me refiero a defender las cosas que uno quiere y puede. ROMERO: Quisiera volver a tu idea de que hay que aprender sobre uno mismo y creo que los artistas están siempre aprendiendo, en particular de su observación de la vida, aún los más abstractos y los mas fanáticos conceptuales. Y allí está el tema del tiempo y de las pérdidas, además de la conciencia de esas pérdidas. Te conozco bien para saber que cuando hablas de libertad es que siempre la has ejercido, aún a costa de algunas pérdidas, que finalmente son afirmaciones de esa misma libertad. Y esto se comprueba en tus trabajos aún en los más antiguos que además quisiera que me recordaras como frieron naciendo. Tu primera muestra fue en la Galería “H”. Creo que estoy bien orientado. SUSANA: Estoy de acuerdo contigo, yo siempre les digo a mis alumnos que trabajen lo más único y especial que tienen: buscar dentro de ellos mismos y lo expresen corno quieran o puedan. Por eso Jerónimo Bosch, en momentos de búsqueda de lo real y humano, aparece con esos monstruos y mundos terribles. Gracias a su interior y a su libertad. Mi primera muestra fue en Galería “H”.Y eran grabados en aguafuertes. Con escenas muy oníricas-expresionistas. Marcianos, operaciones, mujeres convirtiéndose en pájaros. Algunos títulos que recuerdo: “Nos atrapábamos sin darnos cuenta”, “Ah! esa insaciable hambre de amor!”, “En la sala de operaciones”, “Esa mosca que siempre nos molesta”, “Mundo marciano”, “Caminata lunar hacia la deliciosa manzana”... Luego trabajé con otras técnicas de grabado: serigrafía, litografía y además comencé a dibujar. Después de una muestra individual en la Galería Carmen Waugh, realicé otra muy interesante en la galería Birger donde una idea atravesaba distintas técnicas y sus sucesivas mutaciones que iban cambiando el planteo original. Además del erotismo y el tiempo, las mutaciones siempre me preocuparon como tema. ROMERO: “. . . la intensidad del goce puede conducir al dolor. Del placer onírico a la pesadilla letal, la inquietud que producen estas obras es producto de su eficacia para convencernos de la existencia de ese mundo presentido donde no hay ley superior, ni moral ni religiosa, que impida la concreción del deseo...” estoy leyendo un párrafo del texto de Herrera que tan bien define tu trabajo y que creo atraviesa toda tu obra y es la relación entre el goce y el dolor, entre la tortura de amar y la felicidad que no llega, de lo que tantas veces hemos conversado donde en forma inevitable se hacía presente Bataille. SUSANA: Bataille con el goce y la muerte, Nabokov con sus crueles desencuentros. Y los ángeles de Win Wenders, protegiendo a los humanos hasta el límite. Todas las facetas de la vida donde los artistas exorcizamos nuestras pérdidas, nuestros deseos y tanto más... Mis demonios están en mi obra. Comparto y analizo los de los otros. Quizá por eso amo tanto al cine. Y disfruto mucho el trabajar en mi obra. Encuentro mi centro. El momento en soledad donde uno siente que logra la nota buscada, decía un compositor, es único. ROMERO: En esta conversación fuiste desgranando una cantidad de nombres de artistas que de una forma u otra influyeron en tu vida y que no fueron necesariamente artistas visuales y quisiera saber si además hay artistas visuales contemporáneos de los cuales hayas recibido influencias. SUSANA: No lo siento. Cuando llegué a Nueva York me compraban las series de las hojas o los art dealers decían que mi obra tenía influencias de Georgia O’Keefe, en ese momento yo no la conocía. Luego, por supuesto, viajé hasta donde vivía en Nueva México, pero yo ya hacía otra cosa. Cuando estudiaba me importaba mucho Alberto Greco y ahora me siento muy atraída por toda la obra de Louise Bourgeois, por su erotismo, su misterio, su femenino, su pensar, y por Baldessari quien maneja increíblemente el espacio gráfico. Pero trabajo mis influencias en lo que vivo, en lo que pienso y en lo que me rodea. ROMERO: Ahora estamos de nuevo en lo que habías insinuado antes y lo reflejas muy bien cuando te refieres a Louise Bourgeois y allí hablas de erotismo, de misterio y de algo relacionado al carácter de lo femenino y creo que abordas por un lado distinto a esta artista, tu obra de ese momento. Cada vez que puedo contemplar tus trabajos tengo una sensación de desgarramiento, una tortura que produce el dolor necesario para poder decirlo en imágenes y me parece que es muy recurrente aún en los trabajos menos eróticos. ¿Cuánto de esta sensación que yo tengo hay en la filosofía implícita de tu obra? SUSANA: Creo que sabes mucho de mi obra. Es verdad. Están el dolor, el goce, la tortura, el placer... Por eso creo que mi última obra “los polípticos” son importantes porque pude colocar todas las facetas de mi vida o de la vida misma, a vital, lo religioso, el humor, lo erótico, lo misterioso, los recuerdos, el presente, os duelos y la muerte. Como decía Oliverio Girondo: soy un cocktail de personalidades, pero creo que la vida es eso: momentos tan distintos superponiéndose unos a otros. Y so que siento es lo que trasmito en mi arte. Ese filo extraño donde termina el goce y se cae en el dolor; esa mezcla de sensaciones donde lo oculto está siempre visible. La vida y la presencia amenazante de la muerte, la alegría de la concreción y esa sensación de continua pérdida... Profundizar la existencia es complicado, quizás mi sensibilidad siempre estuvo llena de todas estas facetas, por lo cual lo que dices es muy cierto. ROMERO: Ahora que en forma explícita estás hablando de tu obra sin ocultamientos y viendo ese fuerte carácter trágico de tu trabajo me parece que estas hablando de otra cosa de la que no hicimos mención hasta ahora. ¿Esto te produce felicidad, o es un concepto demasiado banal para poder contestarlo? ¿Hacer arte te alejó de tu familia (tus padres y tu hermano) y en particular de tu hijo? ¿Esto que estás haciendo sirvió para que pudieras tener el privilegio de ser una madre libre de las ataduras tradicionales? ¿Además sabes qué piensa tu hijo de lo que estás haciendo? Creo en particular que esta serie de preguntas están claramente asociadas. SUSANA: Acerca de mi hermano, desde siempre tenemos una relación muy especial, muy cercana. Me siento muy acompañada, ayudada por él en mi arte y en mi vida. Pienso que la relación vocación artística-hijos es compleja. Pero si uno logra un razonable equilibrio tiene satisfacciones enormes como esta carta que recibí hace unos días: Veneración de la Vida “Yo soy vida que desea vivir, y existo en medio de la vida que desea vivir” (Albert Schweitzer) Poseo la experiencia de haber visto todos estos años el fenómeno de la creación, el arte sucediéndose a mi alrededor. El arte, simplemente, sucede (“Art happens”, declaraba Whistler, citado por Jorge Luis Borges). Mi madre ha dado siempre un maravilloso impulso a lo mágico de la vida, y de la creación. La completa valentía por asumir la más profunda sensibilidad y transformarse en un canal de expresión de la energía que constantemente nos rodea. Este amor a la vida, a las emociones, a la sensibilidad, a las pasiones, como sinónimo de estar plenamente vivos fue el que obtuvo su lógica consecuencia, entre otras, en la creación de todas sus obras. Sentir, y volver a sentir, sin pretender entender para no limitar este sentir, y poder luego transformar la propia expresión que premia esa apertura total a la sensación en forma liberada. “Il me semble que je serais toujours bien la oú je ne suis pas” (Apollinaire). Esa aparente disconformidad de pensar que siempre estaría mejor en otra circunstancia o de otra forma, no puede visualizarse solamente en este plano textual. El constante deseo por continuar la búsqueda, por continuar la movilización hacia nuevas creaciones, nuevas sensaciones, hace que la riqueza sea inagotable como la vida misma. Solamente hace falta abrir los sentidos, podría decirnos, y seguir la senda de la sensación, aprovechando el motor constante de la búsqueda inagotable. Entre otras muchas cosas, esto he aprendido de ella, el profundo amor por la vida (el poderoso efecto de entender la vida más allá de la propia), y la búsqueda por el sentir las sensaciones que nos ofrece. Uno es tanto más rico cuanto más abre sus propias circulaciones al fluir del enigma que nos circunda. Mi madre vive, ama vivir, ama sentir todo lo que la rodea, ama canalizar esas sensaciones, ama buscar y buscar, recorrer, viajar por su interior y por el exterior. Busca, incansablemente, y encuentra, incansablemente. Juan Martín Vezzulla Escrituras La idea de la escritura, está profundamente enraizada en la cultura contemporánea. Fuera del lenguaje no hay nada. Es la propia historia humana. Mas, lo que el arte contemporáneo pretende es trabajar en los límites del lenguaje y al mismo tiempo organizar un nuevo espacio-tiempo cultural, una nueva propuesta. Es muy interesante el título de las obras de Susana Rodríguez: “Escrituras”. Ciertamente, una referencia directa al deseo de todo artista de realizar una escritura. ¿Ella lo consigue? El dibujo es un compuesto de innumerables signos, sombras, memorias, partes del cuerpo. Todo destacado, separado, aislado en detalle. Estos signos se alternan en espacios interligados y al mismo tiempo, independientes. Posteriormente, la artista une varios dibujos y temas de visión conjunta de signos ligados, formando un nuevo dibujo que retorna a la condición de signo (cuando varios conjuntos forman un nuevo dibujo) o sea, Susana Rodríguez trabaja en pequeños espacios que se unen en espacios mayores e interminables. Se trata, por lo tanto, de un dibujo narrativo y circular. Tiene algo primitivo ya que se asocia a los rollos de escritura, al sistema narrativo plano y continúo de civilizaciones ancestrales y al mismo tiempo tiene algo muy actual, puesto que reproduce la técnica narrativa de historieta y hace —a pesar de lo estático— referencia a una película con su secuela de imágenes. Desde este punto de vista, el carácter narrativo y técnico es el soporte de su propia idea de dibujo y es así como esta obra ofrece un gran placer al encontrar sorpresas en su lectura. Realmente, los dibujos son como una escritura. Aparte del papel, Susana Rodríguez trabaja con objetos de excelente factura que se aproximan al surrealismo. Son orgánicos, viscerales, tortuosos. Más, los dibujos aportan su visión profunda y original. En resumen, puede decirse que esta obra tiene un saldo altamente positivo y muestra a una artista con inquietudes y sensibilidad: una creadora en procura del grado cero de escritura. JACOB KLINTOWITZ Crítico de Arte, con 85 libros publicados. Publicado en O Estado de San Pablo. Marzo 26 de 1982 Herbarios de la pasión Desde temprano en los años ochenta, Susana Rodríguez, desarrolló unos enigmáticos dibujos que, por el ordenamiento secuencial de las figuras y sus inflexiones, los llamó, escrituras. Escrituras, por el valor sígnico que adquirían las líneas o conjuntos de ellas, constituyendo fonemas, vocablos, frases. Oraciones visuales que, de la abstracción del grafismo pasaron a construir poemas naturales: las escrituras de hojas. Las primeras escrituras de hojas parecen ser el fruto de un herbario que ha ido creciendo en la medida que el coleccionista encontraba un nuevo ejemplar. No un ejemplar que le permitiese construir la serie o completar un tipo, sino cualquiera... Aquel que llamase su atención y, en consecuencia, mereciera un lugar en ese mundo vegetal de objets trouvé, de los recuerdos. Estos dibujos en grafito con leves toques de color, muestran una observación minuciosa, precisa, como la de un botánico. Sin embargo, cierto desorden en la composición (intervalos y alineamientos irregulares entre las hojas) y en la selección, hablan de una taxonomía más emotiva que científica. Cada hoja tiene una actitud que ha ido adoptando a lo largo del tiempo que la artista se tomó para su observación, para usarla de modelo. La frescura verde de una hoja recién arrancada o la levedad de otra apenas caída, se transformará en torturadas nervaduras que se cierran sobre sí mismas en una danza de introspección que termina en oscura inmovilidad: la muerte. En realidad una segunda muerte, la muerte ante los ojos absortos de la artista que es capaz de ver la belleza que encierra la transformación aún cuando ésta implique caducidad. Sin dudas, el tiempo y sus efectos internos y externos es el tema de estas obras cuyas derivaciones discurren desde el tiempo real al interior para abordar, en los últimos trabajos de la serie, la sugestión de un tiempo místico. En “Escritura de la hoja que se convirtió en corazón”, 1985, Rodríguez pasa de la observación directa de las primeras series de hojas a la interpretación. Asocia lo que ve a lo que conoce y, así, la imagen se convierte en una síntesis de “miro, veo, recuerdo, represento”. Es en este orden de operaciones donde las hojas se convirtieron en cosa mental. Todo era misterioso, de 1986 no presenta ya ejemplares aislados sino un colchón de hojarasca recortado contra un fondo blanco Sin embargo, no es un paisaje. Se diría que se trata de una naturaleza muerta con hojas. En una operación metonímica que el título refuerza, este pequeño fragmento de hojas es capaz de representar la propia esencia del otoño en sus tonos cálidos, dorados, virando exhaustos hacia los más profundos tierras. Nuevamente la alusión al paso del tiempo, las estaciones y las estaciones de la vida. Luego de esta primera etapa que podríamos denominar existencial en la que Rodríguez reflexionó sobre la fugacidad de la vida y la belleza con las hojas como modelo, algo cambió en su interpretación de esas mismas formas que, con la morosidad del deleite venía plasmando día tras día desde hacía ya varios años. Hacia 1988, las hojas estallan, rompen su marco en una composición all over que hora sí representa un paisaje: un paisaje interior. Se desata una sensualidad en el olor y la línea donde las nervaduras exasperadas constituyen intrincados laberintos. De alusión fuertemente orgánica como en Passion leaves, o en etéreas transparencias filamentosas como en Alice‘s garden, la imagen cobra una instancia onírica inusitada. Las levísimas hojas se mecen por el movimiento de aguas ocultas. Burbujas cristalinas de azules—lavandas y rosados acentúan lo etéreo, soñado, de la imagen. Erotic Time o Voluptous leaves, son ejemplo de la asociación entre los comportamientos de la naturaleza y los humanos. Las hojas parecen cobrar vida y pasiones que las agitan en verdaderas danzas de carnaciones nacaradas y misteriosos contrastes tonales y lumínicos. Un sentido barroco de la forma transforma el tono menor, íntimo, los primeros herbarios en odas a la exhuberancia vegetal, metáfora de los sentidos y las emociones exaltadas. Húmedo y aterciopelado es el ámbito estos encuentros que aluden al principio de la vida. Las hojas se atraen repelen en un juego de seducción que no conoce inicios en el tiempo y se sucederá hasta el fin de los días. Lo oscuro, lo nocturno, tiene en la obra de Rodríguez el sentido tradicional de aludir a lo inconsciente. De la masa vegetal, surgen los impulsos que atesoran cruces, roces, pliegues donde el deseo se realiza en contacto. Un erotismo plagado de poesía recorre estas imágenes. No hay represión sino libre fluir para que el espectador se identifique con su propio deseo representado en la vibración de las texturas, volúmenes y fluidos. No obstante, algunas obras parecen sugerir que la intensidad del goce puede conducir al dolor. Del placer onírico a la pesadilla letal, la inquietud que producen estas obras es producto de su eficacia para convencernos de la existencia de ese mundo presentido donde no hay ley superior, ni moral ni religiosa, que impida la concreción del deseo. María José Herrera, historiadora e investigadora del Museo Nacional de Bellas Artes de Bs. As. Buenos Aires, Mayo 2004 Extrañas visiones El transcurso temático de la obra de Susana Rodríguez experimenta un giro inesperado en el período que principia en los años noventa. Sagazmente, veía en esta etapa algo que prosperaría con el tiempo: “evolución constante, estados de transformación”. Diez años más tarde, este presentimiento se concretaría. Susana da un salto y se sumerge en una plétora subliminal, densa de biológica carga. Porque, ¿a qué responden las imágenes con que nos sorprende en este lapso sino a una aventurera búsqueda en pos de orígenes entrevistos en una extraña mezcla de vegetación y embriones, que se enlazan o se enfrentan en una especie de danza primordial?. Difícil saberlo, pero en ese despliegue fantástico se insinúa un mensaje absorbido por la rotundez de la imagen que nos lleva a pensar que se diluye en su pregnancia. Esta imagen se antepone entonces a cualquier exégesis, porque posee una fuerza inductora que nos envuelve, como el receptáculo amniótico donde se funde, en una vislumbre auroral, el presente denso de futuro. Es imposible desasirse de una connotación visceral, trasladada a las entreabiertas crisálidas de seres pugnantes, que se intercomunican flotando en un plasma transparente de tenue colorido, que matiza la plancha del grabado y refuerza sutilmente el collage. Ellos se unen a una vegetación que recuerda las antiguas fabulaciones de las estampas medievales, surgidas de un jardín enigmático más allá de la frontera de nuestro conocimiento. Una planta resulta especialmente simbólica. Su corola engloba gajos abultados que rematan en una pequeña cruz, sobre hojas lanceoladas y delicados filamentos con que la artista luce su don dibujístico. Como cada tanto reaparece, es posible que aluda a una fuente de vida, grávida de la simiente que prosperará quién sabe cuándo y dónde. El universo que despliega Susana al parecer no tiene límites, ya que podría expandirse volcando sus formaciones en la vorágine alocada de una baraúnda centrífuga. Sin embargo, la cohesión tiende sus mallas indiscernibles, y en un intento abarcativo compromete la vacilante dispersión. Se encuentra en estado latente la tendencia a integrarse, pero ¿a qué? y ¿cómo? La respuesta la encontramos en las obras que Susana ha de desarrollar poco después, fruto de un sostenido trabajo que certifica la claridad de su intuición. Se trata de una toma de conciencia vertebral que recala en el crisol de la infancia, tema siempre presente en su poética. Así, en las obras de mediados de los ‘90, y sobre todo más adelante, reaparecen las vegetaciones y los engendros acompañando la candidez difusa de las imágenes infantiles con que intenta fijar nostálgicamente el desprendimiento que significa no ser ya, en parte, lo que uno era. Su educación religiosa la insta a indagar el mundo de la creencia, y en él están los recuerdos tejidos por los hilos sutiles del inconsciente. El repositorio del pasado se estampa en las diminutas presencias escolares, pero ¡ay! acechan los trasgos amenazadores. Este período, que responde a la denominación de Alucinaciones, ofrece un campo de reflexión que nos induce a pensar que la fuerza la imagen, como recurso poderoso de comunicación de lo inexpresable, cobra una fuerza insustituible por otros medios. Es posible aplicar a los trabajos de Susana las palabras que la artista Ana Mendieta se refiere a sus propias visiones: “Mis obras son las venas de irrigación de un fluido universal. Por medio de ellas asciende la savia ancestral, las creencias originales, la acumulación primordial, los pensamientos inconscientes que animan al mundo, los lazos emocionales con la naturaleza.” GUILLERMO WHITELOW Vicepresidente de la AACA (Asociación Argentina de Críticos de Arte) y miembro de la AlCA (Asociación Internacional de Críticos de Arte) Abril 29 de 2004 Retratos del alma En su serie Retratos del alma, Susana Rodríguez se convierte en una story-teller, en una versión moderna de aquellas contadoras de historias que, en las culturas primitivas, cumplían con una función mágica por su habilidad de comunicar y dar continuidad a la tradición cultural. En el contexto de su obra, la idea de story-teller se expresa a través de un lenguaje pictórico marcado por la temperatura emocional y ubicado en un universo compuesto de citaciones, que definen el arte abstracto contemporáneo. Desde su historia y su identidad, Susana Rodríguez cruza la frontera de lo personal llegando a un punto donde lo individual se funde con lo público. Su historia se convierte así en nuestra historia. En la historia de las tradiciones pictóricas, recortar, pegar, aglutinar imágenes y materiales de diferentes categorías entró en el campo de la producción de imágenes cuando Picasso agregó un trozo de tela en su pintura Naturaleza muerta con silla esterillada, en 1912. Para Susana Rodríguez, el uso de la técnica del collage desemboca en representaciones imbuidas de sensibilidad. Tanto en sus pinturas como en sus obras sobre papel, la artista fue capaz de encontrar la manera de narrar a través de composiciones híbridas en las que se combina lo real con lo imaginario, en un estilo no literal. Retratos del alma hace presente la sensación de náusea que la nostalgia inspira, provocando una colisión entre la orientación estética y las cualidades viscerales de la obra. BERTA SICI-IEL Jefa del Departamento de Video del Museo Reina Sofia New York, Octubre 1999 La piel del tiempo De lo exterior a lo interior, de la naturaleza al ámbito de la intimidad. Tal es el camino recorrido por Susana Rodríguez en los últimos años. El cambio sobreviene cuando ella se descubre y se acepta a sí misma como sujeto de la obra, cuando se detiene, con asombro, no tanto ante el espectáculo de la naturaleza sino ante aquél que su propia subconsciencia es capaz de brindarle. Ayudada por la memoria voluntaria o involuntaria, irá develando imágenes de la infancia que pugnan por un grado de conciencia (es decir de orden) cada vez mayor. Afloran entonces los momentos de juego infantil, las primeras letras en cuadernos escolares, los plácidos momentos de vacaciones en familia al borde del mar, en la mítica Mar del Plata. Pero no todo gira alrededor del rescate del tiempo lejano, perdido en la memoria. Se incluye también la cita de momentos más próximos, como el de la predilección por la naturaleza como motivo. Por eso, exuberantes y fantásticas hojas carnosas de tonos sensuales, animadas por una energía casi humana, alternarán, entre otras, con imágenes del sagrado corazón, de santas y de vírgenes que recuerdan su temprana educación en un colegio de monjas. Un nuevo escenario —el espacio blanco del papel o de la tela— desplazará al escenario compacto del elemento natural. Poco a poco, en esa casa de la memoria irán ingresando los principales personajes de su narración. Personajes que la lejanía, necesariamente, reviste de aura. “Advertir el aura de una cosa significa dotarla de la capacidad de mirar” (Benjamin). Las figuras frontales del padre o de la madre, y también la de Susana— niña no dejan, por lo tanto, de mirarnos. En un libre juego de miradas (las suyas y las nuestras), esas figuras tratan de plantarse en el espacio, de redibujar sus límites, de definirse. Su ‘actividad’ las hace diferentes de la imagen más estática, fragmentada y evanescente, del entorno (edificios, playa, mar), como si la memoria pudiera poner en foco primero al personaje y luego, con mucha dificultad, a aquello que lo rodeaba. Cada nueva obra de Susana es un paso adelante en la articulación progresiva del dato mnemónico. Si el objetivo fuera cerrar la secuencia de imágenes —distribuidas a veces como palabras de una frase— él se cumpliría sólo a medias, cuando en determinadas zonas (por lo general las superiores) se cubren los espacios en blanco. Pero aquello que para la artista cuenta no es tanto el cierre definitivo de la secuencia sino el placer de cada nuevo descubrimiento, la tarea paciente, el cuidado con el que hilvana cada imagen huidiza, como si tejiera para un ser querido o, en todo caso, para un espectador— testigo. Es igualmente importante el ‘comentario’ circunstancial de la artista cuando dibuja y resalta atmósferas propias de los personajes. De esta manera, reivindica su propio estar—ahí, la huella de un presente ‘real’ entrecruzado con un pasado más o menos virtual. Continuando con su obsesión por entrar en la piel del tiempo, los últimos trabajos de Susana, cada vez más despojados, más liberados de una abundancia barroca, nos sumergen en un vacío mayor. ¿Acaso este protagonismo del vacío indica que cuanto más sabemos, cuánto más rescate de la memoria haya, tanto más queda por recuperar? El vacío al que alude su escritura sin palabras es entonces no sólo el de la ausencia (de lo que ya no está y, que por eso mismo, duele) sino el de lo que nunca podrá ser llenado o completado. La eficacia del decir abierto de Susana se explica por la perfecta conciliación contenido-técnica. Fotografia, transfer, collage, dibujo, pintura, grabado, todo indica la necesidad de no cerrarse en una última ‘versión’, de respetar la durée bergsoniana, aquello que sigue siendo. Puede sorprender que en tiempos de aceleración, de miradas inatentas y de atrofia de la experiencia, los artistas den espacio a la meditación y al ensimismamiento. Susana Rodríguez es uno de ellos. Quiere estar ‘en casa’ cuando la memoria la visite (en su doble casa de Buenos Aires y NuevaYork). Contrariamente a lo que podría suponerse, recibirá a su ‘invitada’ con una dosis moderada de melancolía porque, proyectada hacia el futuro, ella intentará vivir positivamente, como en día de fiesta, cada uno de los encuentros con su vida anterior. ELENA OLIVERAS Catedrática de Estética, Facultad de Filosofia y Letras, UBA (Universidad de Buenos Aires) 2002 Polípticos Susana Rodríguez acentúa el giro hacia la indagación visual de lo biográfico. Se trata de una búsqueda proustiana del tiempo perdido, que se desencadena a partir de escenas primarias provenientes de fotografías y papeles antiguos que la artista toma como núcleos a ser desarrollados en técnicas mixtas.... Una de esas escenas primarias surge de una fotografía tomada en Mar Del Plata en la que una Susana niña, en segundo plano, está sentada en el alfeizar de la ventana, sonriendo entre tímida e intimidada. En primer plano en el centro de la escena aparece un hombre de pie, con las manos en los bolsillos del pantalón, posando con cierta arrogancia: alguien que hoy, muchos años después, resulta un perfecto desconocido para la artista adulta. Detrás del hombre, la puerta de entrada de la casa luce como un rectángulo oscuro, como una vía de acceso a la memoria. El desconocido, como un obstáculo inquietante, ataja a quien quiera aventurarse a penetrar en el recuerdo. La imagen del arrogante extraño se repite varias veces a lo largo de la exposición, en distintas obras, trabajada de diferentes modos; incrustada en secuencias más amplias y contextos diversos. La serie de polípticos podrían pensarse como un intento de reproducción pictórica, dibujística y gráfica de los procesos de la memoria y del olvido. La obra central “facetas de vida” está formada por más de un centenar de pequeños cuadritos de igual formato, que se distribuyen en dos grandes núcleos irregulares a unos diez metros de distancia, unidos por una hilera de otros que ofician de pasaje entre ambos núcleos. Susana Rodríguez coloca su propia historia como motor narrativo de la imagen,. En ese trabajo la artista traza un recorrido a través del cual revisa su vida y su obra, del mismo modo arbitrario y obsesivo de la memoria: con escenas, colores e imágenes recurrentes, retoques, presencias a veces entrañables, a veces inquietantes, ausencias seguras, zonas por momentos llenas, otras vacías, papeles escolares y así siguiendo... La pintora y dibujante intenta con la imagen seguir los caprichos, acentos, borramientos, adornos, modificaciones de los recuerdos. En el impactante políptico, aparece el mecanismo de la construcción de la imagen que persigue S. R.: el entrecruzamiento productivo entre vida y obra, memoria y olvido, sueño y vigilia y demás dicotomías. Del mundo de imágenes que surge cuando se trabaja metódicamente con los recuerdos y las fotografías antiguas, la pintora elige y descarta aquellos que resultan más punzantes y funcionales para su poética. El itinerario resulta sorprendente desde lo visual y también dramático en el sentido de reafirmación de lo irremediable del paso el tiempo: “. . . En la extraña realidad del sueño (escribe al pie de la impactante obra sobre papel donde sobresale el trabajo con el color) apareció aquello que despertó en mí, el deseo del deseo en el vacío..:’. En cada obra el recuerdo y la distancia que impone el tiempo no necesariamente pulen asperezas y sensaciones del pasado, sino que, de algún modo, se destilan para pasar a formar parte de una gran estructura más compleja e inclusiva. Como si un relato mayor -cada uno de los polípticos- permitiera múltiples entradas e incrustaciones y sirviera de red de contención tanto de estilo y tono. La artista juega con el caos de sus fuentes y el orden contrastante de la imagen. Entre uno y otro se produce un proceso de selección y elaboración que la llevan a un orden formal y compositivo muy riguroso. FABIAN LEBENGLIK Editor y crítico de arte. Director del Centro Cultural Ricardo Rojas de la Universidad de Buenos Aires desde 2002. Editor de la sección de Artes Visuales del diario Página/12 desde 1989. Fundador y editor de Adriana Hidalgo editora. Marzo 2003 BIO/CV: Susana Rodríguez nació un 26 de enero en el barrio de Flores. Sus padres Raúl Rodríguez y Catalina Isabel Prassolo de Rodríguez esperaban ansiosos su primera hija. A los 6 años inicia la escuela primaria y secundaria en el colegio “Nuestra Señora de la Misericordia de Flores”. Ese va ser un tema que Susana tomara para su obra, sobretodo en la serie de las memorias, donde lo religioso y las enseñanzas repetidas, cobran otro sentido en la existencia. El torrente de lo artístico en su vida tiene que ver con su madre, a quien le interesaba aquello, especialmente la literatura y la música. Esto incentivo el espíritu de Susana, extremadamente sensible y rebelde para empezar a expresarse en la adolescencia en pinturas o escritos y decidir con bastante lucha la carrera de bellas artes (la familia quería otra) A sus nueve anos nace su hermano Raul, especialmente querido e inseparable, a pesar que vive en New York desde hace veinte años. Con el compartió su amor por el arte en muestras y amigos. Susana ingresa en la Escuela de Bellas Artes Beato Angélico, donde conocerá a dos amigos muy queridos: Maria Rosa Espain y Jorge Acha .Este ultimo desde el comienzo hasta sus últimos días fue su gran amigo tanto en lo artístico como en la vida Se perfecciono en grabado en el taller de Aida Carballo, de la calle Brandsen. Se casa en el año 1972 y el 6 de Febrero de 1974 nace Juan Martín Vezzulla, el momento más feliz de su vida Al año siguiente se recibe de Profesora Superior de Grabado en la Escuela Prilidiano Pueyrredón. A partir de ahí se especializa en diferentes talleres, de Luis Felipe Noe, de Jorge Dermijian donde aprendió Serigrafia, y de Audivert donde aprendió Litografía. En el año 76 se separa de su marido con Martín de dos años, En el 78 muere su madre a la edad de 64 anios, después de una dolorosa enfermedad de siete años. A partir del año 1979 comienza a exponer en San Pablo, Brasil en la galería arte Aplicada de Sabina Libman y trabaja en litografías y aguafuertes en talleres de esa ciudad, actividad que desarrolla hasta el presente. En 1986 integra el grupo de Grafica Experimental con Juan Carlos Romero, Hilda Paz, Mabel Rubli y Rodolfo Agüero, exponiendo en diferentes museos. En el año 88 obtiene la Beca Rockefeller y se traslada a la residencia en Italia. En el año 99/’2000 realiza una individual en la Pinacoteca de San Pablo que dirigía Emanoel Araujo. A partir de 1990, Susana viaja y pasa periodos en New York, exponiendo en Miami, Santo Domingo y Puerto Rico hasta que se va a vivir en el 95 al West Village, alternando con Bs. As. En el 94 y 95 participa en los remates latinoamericanos de Sothebys, en el 97integra la colectiva en el museo Kumo Corea del Sur y en el 98 su individual Leonora Vega, colectiva en Boston Printmakers y en el 2000 en el Art museum de South Texas, entre otros, mas innumerables bienales internacionales. Expone en muestras individuales en el Fondo de las Artes en el 95 y en el 2000, en el Centro Cultural Recoleta en el 97 y en el 2003 y recibe el gran premio de Honor del Salón Nacional en el 2001 y el Primero de Entre Ríos en el 2007, entre otros. CV: Estudio en la Escuela de Bellas Artes de Buenos Aires. En 1988 realiza una residencia en la “Rockefeller Foundation”, Bellagio Center, Italy. De 1989 hasta 1990 reside en Sao Paulo, Brasil para especializarse en litografias. Principales exposiciones individuales: 2007: Agalma Arte, Buenos Aires Fifteen Gallery, Fort Lauderdale, Florida Museo Rio Gallegos, Argentina 2005: 43 Eight Avenue, New York Caja de Arte, Buenos Aires Presentación del libro “Susana Rodriguez” (textos de Pacheco, Lebenlik, Herrera, Whitelow) Museo Nacional de Bellas Artes 2004: Consulado General de la Argentina Art Gallery, New York Cecile’s Love Lane Gallery, Mattituck, New York 2003: Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires, Argentina Museo de Arte Moderno, Mendoza, Argentina 2002: JDSmith Gallery, New York. 2001: Museo de Bellas Artes, Pcia de Salta, Argentina 2000: Fondo Nacional de las Artes, Centro Cultural Recoleta, Bs As. 1999: Pinacoteca do Estado de São Paulo, Brazil. 1998: Leonora Vega Gallery, New York 1997: Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires, Argentina 1996: Museo de las Casas Reales, Sto. Domingo, Dominican Republic. Liga de Arte, San Juan, Puerto Rico. Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, Argentina. 1995: Casa de Cultura Gral. Roca, Pcia. de Rio Negro, Argentina. 1993: Julia Lublin Gallery, Buenos Aires. 1991: Soudan Gallery, Buenos Aires. Archimbold Gallery, Buenos Aires. 1989: Three Approaches to Reality, Cultural Center, BA. 1988: Museum of Modern Art, Sao Paulo, Brazil. Atica Gallery, Buenos Aires. 1986: Atica Gallery, Buenos Aires. 1984: Atica Gallery, Buenos Aires. 1982: Galeria Arte Aplicada, Sao Paulo. Alberto Elía Gallery, Buenos Aires. 1979: Carlos Roshemburg Gallery, Buenos Aires. 1978: Galeria Arte Aplicada, Sao Paulo. Praxis Gallery, Buenos Aires. 1976: Carmen Waugh Gallery, Buenos Aires. 1973: H Gallery, Buenos Aires. Muestras colectivas –selección-: 2007: Woman’s Park 2003: International Print and Drawing Exhibition, Thailand Premio Trabuco, Drawing, Academia Nacional de Bellas Artes, Centro Cultural Borges, Buenos Aires, Argentina 2002: Argentina 2002, Broward County Library, Fort Lauderdale Bienal Grafica, Museo del Grabado, Buenos Aires. 2001: Las Palabras Perdidas, Centro Cultural Recoleta Women Show, Centro Cultural Borges, Bs. As. Premio Universidad del Salvador, Palais de Glasse, Bs. As. 2000: Cigar Art, Art Museum of South Texas. 1999: North American Print Exhibition, Boston, Mass. Muestra de Litografía, Museo Sivori, Buenos Aires. 1998: Centro Cultural Homenaje Raquel Forner, Bs. As. Fundación Andreani, Gráfica Experimental 1997: Leonora Vega Gallery, New York. Kumho Museum of Art, Seoul, South Korea. 1996: Drawing Biennial, Instituto de Cultura Puertorriqueña, San Juan, Puerto Rico. 1995: LatinAmerican Drawing Bienal, Santo Domingo. Satyricón, Print Show, Poland. / Premio Security, Buenos Aires. International Print Biennal, Taipei, Taiwan, China. 1994: Food & Artists, Arte Aplicada Gallery, Sao Paulo. Premio Chandon, Prints, Museum of Fine Arts, BA. Sacred Art, Museum of Decorative Arts, BA. / Cuprum VI, Lubin, Poland. / Ecological Art, Sheraton Hotel, Buenos Aires. IX Bienal Domec, Mexico City. 1993: X Bienal, San Juan, Puerto Rico. / Bienal Varna, Yugoslavia. 1991: Intergrafic, Germany. IX Bienal de Grabado Latinoamericano, Instituto de Cultura Puertorriqueña, San Juan, Puerto Rico. Folgar Gallery, Punta del Este, Uruguay. Three Women in Etching, Punta del Este, Uruguay. 1990: Women in Art, Museum of Modern Art, Buenos Aires. Hoy en el Arte, Teresa Najman Gallery, Buenos Aires. Citibank/Citicorp, Buenos Aires. 1989: Museo Omar Rayo, Colombia. / International Print Biennal, Taipei, Taiwan, China. / International Print Triennal, Norway. Arte Aplicada Gallery, Sao Paulo, Brazil. 1988: Grafica y Espacio Installation, Cultural Center, BA. Experimental Graphic Group, Banco Patricios Foundation, BA. El Pensamiento Lineal, Fundación San Telmo, BA. Cultural Center of Buenos Aires. 1987: Museum of Modern Art, Buenos Aires. Sala Sindel, Baden-Baden, Germany. / Horta Gallery, Brussels, Belgium. / Casa Argentina, Rome, Italy. Edison Gallery, The Hague, Holland. 1986: Fifth Biennal of Art, Instituto Domecq, Mexico. Cultural Center of Buenos Aires. Premio Beca, Museum of Modern Art, Buenos Aires. “Ten Argentine Artists”, Museo Caraffa, Córdoba. Experimental Print, Museo Sivori, Buenos Aires. Atica Gallery, Itinerant European Show. 1985: “Art for Many”, Museo Sivori, Buenos Aires. Aleph Gallery, Milano, Italy. Premio Planteo, Centoira Gallery, Buenos Aires. 1984: Coleccion Navarro Correas, Museum of Modern Art, Sao Paulo, Brazil. Biennal of Etching, Curitiba, Brazil. Images of France, Premio Air France, CAYC, BA. 1983: Objeto del Objeto, Museum of Modern Art, Buenos Aires. 1981: Avril Gallery, Mexico City. Atica Gallery, “Semana de la Crítica”, Buenos Aires. 1979: Galeria Arte Aplicada, Sao Paulo, Brazil. Argentine Drawing, CAYC, Buenos Aires. Latin American Graphic Arts, Quito, Ecuador. 1978: Erotic Art, Praxis Gallery, Buenos Aires. Images et Messages d’Amerique Latine, Ville Parisi, France. 1977: Fundación Joan Miro, Barcelona, Spain. Arte Actual Iberoamericano, Instituto de Cultura Hispánica, Madrid. Art Core Gallery, Kyoto, Japan. Premios: 2001: Gran Premio de Honor, Salon Nacional, Argentina Premio en Grabado, Museo Pcial de Bellas Artes, Santa Fe, Argentina. 1998: Mención Especial en Grabado, Salón Manuel Belgrano, BA. 1994: 2do Premio en Grabado, Villa Constitución, Santa Fé, Argentina 1990: 3er Premio en Grabado, Salón Nacional de Grabado, BA. 1981: 3er Premio en Grabado, Salón XXV San Fernando, BA. Mención Especial, Ward Salon, BA. 1980: Mención Especial, Salón Nacional, BA. 1977: Premio adquisición en grabado Salón Nacional, BA. Colecciones que poseen su obra: Museum of Modern Art, Buenos Aires, Argentina.• Museo Pcial. de Bellas Artes, Santa Fé • Museum Eduardo Sivori, Buenos Aires.• Museo Provincial de Bellas Artes Dr. Pedro E. Martinez, Concordia, Entre Rios, Argentina.• Museo Provincial de Bellas Artes, La Plata, Argentina.• Museo de Energía Atómica, Buenos Aires, Argentina • Museo del Grabado, Buenos Aires, Argentina • Museo de Arte Contemporáneo, Buenos Aires, Argentina. • Citibank/Citicorp, Buenos Aires, Argentina. • Voluntariado de las Casas Reales, Santo Domingo, Dominican Republic. • Museo Español de Arte Contemporaneo, Madrid, Spain. • Museo Joan Miro, Barcelona, Spain. • Museum of Latinamerican Art, OAS, Washington. • Garnell College, Iowa. • Fredrikstadt Museum, Norway. Colecciones privadas en USA, Brazil, Argentina, Francia, Italia y España. PUBLICACIONES: 'Al sur del sur', pintura del Cono Sur. Salón Nacional de Artes Visuales 2001, Rep. Argentina. Tierra de Sombras, Museo Raúl Lozza, 2007. Artistas Argentinos participantes en la V Bienal Iberoamericana de Arte, México, 1986. Bienal de San Juan del Grabado Latinoamericano y el Caribe, Puerto Rico, 1993. Sotheby's Latin American Paintings, Drawings, Sculpture and Prints, 1994. Sotheby's Latin American Art, 1995. Arte Actual de Iberoamérica, España, 1977. Palabras Perdidas, Centro Cultural Recoleta. 101 Artistas Plásticos con la Ciencia, C.N.E.A. Cig Art 4. Where there's smoke. El Pensamiento Lineal, en torno a la autonomía de la línea a través del dibujo argentino. The 7th International Biennial Print and Drawing Exhibit, 1995, R.O.C. The 6th Kochi International Triennial Exhibition of Prints, 2005. I Bienal Argentina de Gráfica Latinoamericana, 2000. Tributo a Frida, 120 artistas plásticas argentinas. Autorretrato, Centro Cultural Borges, 2001. Norwegian International Print Triennale, 1989. Varna International Print Biennal, 97. IV Salón de Dibujo, Santo Domingo. The International Print and Drawing Exhibition, Thailand. 20 Artistas Argentinos, Museo de Arte Kumho, Seúl, Korea. arte con/ciencia. Estímulo, Arte y Comunicación, Marzo 2003. EXHIBICIONES: Museo de Arte Contemporáneo Raúl Lozza, Muestra 'Tierra de Sombras', 20 de octubre al 11 de noviembre del 2007, Alberti, Pcia. de Buenos Aires. Galería Agalma.arte, Muestra 'Tierra de Sombras', Mayo 2007, Buenos Aires, Argentina. Fondo Nacional de Bellas Artes, C.C. Recoleta, 2000. Pinacoteca do Estado de Sao Paulo, Brasil, 1999-2000. Maria Adelaida Amaral, Saul Libman. Gráfica de calle. Centro Cultural Recoleta, Museo Sívori, 1987. VIDEO: PRENSA: Ámbito Financiero, 19 de agosto de 2005. Haga click en la imagen para descargar el artículo. Buenos Aires Herald, 7 de agosto de 2005. Haga click en la imagen para descargar el artículo. Revista Uno, septiembre de 2003. Haga click en la imagen para descargar el artículo. Revista Estímulo, por Diana Castelar, marzo de 2003. Haga click en la imagen para descargar el artículo. Clarín, En busca del tiempo perdido, CC Recoleta. Haga click en la imagen para descargar el artículo. Revista Art Nexus Nro. 49, 2003. Haga click en la imagen para descargar el artículo. El Tribuno, por Oscar Frías. Haga click en la imagen para descargar el artículo. Página 12, La piel del tiempo, CC Recoleta, por Fabian Lebenglik. Haga click en la imagen para descargar el artículo. Página 12, por Fabian Lebenglick, septiembre de 2000. Haga click en la imagen para descargar el artículo. Artinf, 2000. Haga click en la imagen para descargar el artículo. Hoy ?Revista, por Niza Campos, noviembre de 1996. Haga click en la imagen para descargar el artículo." Revista Claudia, Nota Galería Carmen Waugh, julio de 1976. Haga click en la imagen para descargar el artículo. CONTACTO: English: WORKS: Serie Escrituras, Serie Hojas, Serie Memoria, Serie Fragmentos, Serie Sombras. ESSAYS: Transmuting Desires Conversation between Susana Rodríguez and Juan Carlos Romero We have known each other for thirty years and during this time we have had a friendship that kept taking us to a place from which we established a common ground. In each encounter our conversation dealt with diverse topics that took into account the special interest of both of us. Inevitable,and in each case, our topics dealt with art shows and artistic productions,the latest movies, trips to New York, domestic problems, the loss of our parents, raising our children. Sometimes our encounters were more frequent and other times we did not have any encounters for long periods of time. We also met for quick lunches and coffees in the traditional places of this controvertial city of Buenos Aires. For this encounter we will use a new format to our conversation, it will take place through e-mails, since Buenos Aires and New York are now our current adresses. Each question will be measured by a time of silent space and meditation, so the words will carry the weight of its essential significance. I will start now... ROMERO: I could start by asking you... where were you born, did you spend your childhood years in the same place you were born and what were your first memories of that initial stage? SUSANA: I was born in Buenos Aires, in Directorio Street which is part of the Town of Flores. I spent my childhood and adolescence years there, going to a religious school “Nuestra Señora de la Misericordia”just a few blocks away. I was very unruly, hard headed, and I always wanted to play. My life was divided between periods of a lot of fun with my friends and also periods of great solitude. I was very sensible with everything. My friend Alicia, was someone very important during that stage of my life, she had three sisters and a big house, together we would laugh all the time. Especially with a permanent sense of humor and always misbehaving, it was the best period during that part of my life. My brother had not been born yet and I did not enjoy being among grownups. They bored me. I had cousins, male and female neighborhood friends, but it was not the same. Nevertheless, I still played with them. My mother decided that I should study piano, english and dancing. I did, but I did not like it. I only wanted to have fun and plan things. ROMERO: You said that you had periods of great solitude and at the same time you said that some of those moments were the best part of your life. Did the feeling of solitude repeated itself during other stages of your life?. And, did that part of your good moments refer to all your life or only during that part of your life? SUSANA: The good moments are in comparison with other moments of solitude or family life. My childhood years were not the best in my life, almost to the contrary. When I think about it, its only to look for the roots, the motivations and sensations of that period, were we are set for the rest of our lives. At home, my mother was a very well learned woman, feminist and interested in politics, leaning to the left. I always felt there were double meanings in all my surroun dings. Maybe my great interest in playing is one of the points that drew me close to art. I felt that I was different from the rest, and my opinion about things many times made me suffer. As time went by and with the proper analysis I realized that it was my way to interpret life, and that was really “me”. Since I was young, I had the feeling that I was going against the current. When I was 6 years old, my mother wanted me to be in a classroom taught by a nun. I was frightened by dark vestiments. I wanted to be with the teacher from another classroom, in which all my friends were. My mother would not listen to my requests. Within a week I pulled out all the used pages from my pad, changed the stamps and showed up at the other classroom as a new student. A little time later, I was discovered. Even today I was proud of myself, that even at such a young age, I had the strengh of mind to try it, in spite of the risks involved and against other people’s wishes. In my life, anyway, challenges would stimulate me instead of putting me down. ROMERO: During your childhood years, two main characteristics were developing within you that would be with you the rest of your life: creativity in playing games and your rebel traits. You told me some details that have left a strong mark during your childhood years and in your stories I don’t see there was a need as yet to expresss yourself through the visual arts. Do you remember when you started to work with visual images? SUSANA: Yes, it was during my adolescence. I remember it very clearly. I would paint to express myself, spend nights working with the need to express myself as much as possible. ROMERO: If your memory is so clear, could you expand it in relation to the character of your images and tell me what happened with your urge to paint almost in a compulsive manner? Was there a psychological reason? SUSANA: There are always psychological reasons, but I believe more in the vocational reason. Picasso would say he would go for a walk in the gardens of Fointanebleu, and upon his return, he needed to remove or exorcise all that green. What we feel and how we feel is private and of course there are psicological sentiments in everything. But the vocation is the one that drives that feeling or sensibility towards an art work. I analyzed myself during a long time and everything was material for analysis, including my dreams, but my art work was never part of it. I left it free to flow within the concious and unconcious. I did not need to analyze it, I needed to create it. And I got along very well on these terms, with my life and my art work. You do not paint to rid yourself of neurosis, for that you would go to the analyst. You paint for the vocation and faith in what you do. ROMERO: Ok, this reply has taken us to the vocational subject and there lies the question that could open a door to the relationship between the concious and unconcious state of mind. I would like to know how you handle these relationships, and if concious, life, art work and unconscious were always present in your productions? SUSANA: They were all present, and I tried to supress the unconscious so it would have the least amount of influence in order to create. Maybe upon finishing an art work I would think that it came from deep inside me or I became aware of other contents. But by then it was finished. When I worked there was the plastic fact, my life and my sensations. Whatever came to my mind. I believe that the interior freedom is very important to an artist. And is very important. It presumes a lot of liberties of life and concepts. To think of each day as the last day of your life or the idea of death. Art work should be free of fashions, free to enjoy, free of concessions. And maybe one’s life too, because you can’t obtain inside what you don’t carry outside of you. I feel perplexed when I hear people saying that they would be willing to quit their jobs or their couple or many other things, giving up on what they wish to live. I often ask myself if they realize that they are sacrificing their days, minutes... But one needs to learn about one’s self. And that is what consists the dignity of the human race. To regain your life and your time –great subject- which are the most valuable asset people have. Many don’t realize it until they fall sick or have other sufferings. One should try to live the way one wants and how he wants it. To be free to know it and face it. But it is difficult. Some moments, one loses important things and maybe we stop living in order to survive. Like Gonzáles Iniarritu (director of “Amores Perros”) would say: “When the loss was burning, the cornfields revived”....We should also accept the cycle of life. ROMERO: I believe that in this reply there are many directions which we will tackle later on. What I would now like to know is, What was your path to start in the school of Bellas Artes and what experience did you obtain from there that has helped you in your artistic career? SUSANA: Once my career was decided I graduated as a teacher from the school Manuel Belgrano and with a master’s degree from Pridiliano Pueyrredón. Besides, I took part in work shops with Aída Carballo (who had a fascinating world), with Jorge Dermijian (very important for me, for his discipline in painting and in silkscreen printing), with Luis Felipe Noe (not for long, but we remained very close friends). Maybe my interests then were more concentrated in the graphic art and its technics rather than painting. In school, I learned the discipline that you obtain from working long hours and I had very talented teachers such as Reina Kochasian or Emilio Renart with their creative and original character. From Juan Carlos Romero I learned the freedom that you can aply to everything: to materials, subjects and fullfilment. ROMERO: We have now arrived at the moment we met each other and I still remember very well your last engraving exam, in which you had made some images only in etching, with total freedom as far as the use of materials were concerned, so very sacred for engravers, and that you worked an image with a certain tragic character that I believe it was always the central motif of your work. SUSANA: Yes, I remember it well... it was an engraving exam that lasted three days, I was the last one to arrive, a few hours before it ended and I worked the whole zinc plate with a razor and its different blades. It was “Alicia falling in the hole”, I was thinking about Lewis Caroll, who I always keep in mind ... Even though I always had the freedom, it was you as my teacher who motivate me to express it, as you always did in your classes. And I graduated there...and I continued living and paintings... I was then pregnant, expecting Juan Martín. ROMERO: Alicia falling in the hole and the future birth of a son, it looks as if two strong messages were being united and I remember a conversation we had over coffee after you graduated, I told you that artists that become mothers usually get very frustrated with motherhood, which provoked an angry reply from you assuring me that it was not going to happen to you. Now I admitt I was wrong and that Alicia was always going to be present in your work. SUSANA: Sometimes one gets mad at the fear that things might really happen... And I think that the commitment between maternity and one’s profession is difficult. But I was able to do it. And its part of what I mean when I refer to being able to defend the things you love and can do. ROMERO: I like to return to your idea that you have to learn about yourself and I believe that artists are always learning, in particular about your observation of life, even the most abstracts and conceptuals. And there lies the subject of time and of loses, besides the concience of those loses. I know you well enough to know that when you speak of freedom is because you have always enjoyed it, even in spite of some loses, which are also a confirmation of that same freedom. And that is present in your works, even the early ones which I would ask you to remind me how they were first being shaped and formed. If I remember correctly, your first exhibition took place in Galería “H”. SUSANA: I agree with you, I always tell my students to work with the most unique and special quality they possess: to look within yourself and to express it as they wish or as they can. That is why in the moments of looking for the real and the human, Jeronimo Bosh appeared with those monsters and terrible worlds. Thanks to his interior life and his freedom. My first exhibit was in Galería “H”. It consisted of engravings in etching. With expressionist and dream like scenes. Martians, operations, women turning into birds. Some of the titles that I recall: “Nos atrapábamos sin darnos cuenta”, “Ah! esa insaciable hambre de amor!”, “En la sala de operaciones”, “Esa mosca que siempre nos molesta”, “Mundo marciano”, “Caminata lunar hacia la deliciosa manzana”... Later I worked with other engraving techniques: silk-screen print, lithography and also started to paint. After a solo exhibit in Galería Carmen Waugh, I had another very interesting one in Galería Birger were one idea was going through different techniques and its successive mutations kept changing the original concept. Besides the eroticism and time, the mutations always worried me as a subject. ROMERO: “...the intensity of pleasure could conduce us to pain. From the dreamly pleasure to the lethal nightmare, the anxiety produced by these art works is the product of its efficiency in order to convince us of the existence of that world were there are no superior laws, or religious morals, which can prevent the concretion of desire...” I am reading a paragraph from Herrera which defines your work so accurately, it covers all your art work, and it is the relationship between desire and pain, between the torture of loving and the happiness that never comes, of the things that we have often talked about and were inevitable bataille was ever present. SUSANA: Bataille with the desire and death, Nabokov with his cruel misencounters. And the angels of Win Wenders, protecting humans until the limit. All the facets of life were artists exorcize our loses, our desires and so much more... My demons are present in my art works. I share and analize the ones from others. Perhaps that is why I love movies so much. I really enjoy working on my art works. I find my center. The moment of solitude, were one feels that you accomplished the right note, as a composer one said, is unique. ROMERO: In this conversation you mentioned a number of artists that in one form or other had an influence in your life and there were not necesarily visual artists and I would like to know if there are contemporary visual artists that had also influence you. SUSANA: No, I don’t feel that. When I arrived in New York the art dealers would mention that my art work about leaves had the influence of Georgia O’Keefe, at that time I did not even know her. Later I travel to New Mexico were she lived, but by then I was doing something else. When I studied I felt that Alberto Greco was very imporatnt to me and now I feel very attracted to the art work of Louise Bourgeois, by her eroticism, her mistery, her feminine, her thinking, and by Baldessari who manages the graphic space quite incredible. But I develop my influences in how I live, in how I think and in what surrounds me. ROMERO: Now we are back again in what you had earlier insinuated and you reflected very well when you refer to Louise Bourgeois and there you talk about eroticism, of mistery and of something related to the character of the feminine and I think you approach this artist from a different side, your art work at the present time. Every time I contemplate your work I get a heartbreaking feeling, a torture that produces the necessary pain to be able to say it in images and I think is very recurrent even on the less erotic works. How much of this sensation that I feel is there implicitely in your work? SUSANA: I think you know my work very well. Its true. They are in the pain, in the desire, in the torture, in the pleasure... Thats why I think that my latest work “los polípticos” are important because I was able to place all the facets of my life or of life itself, the vital, the religious, the humor, the erotic, the misterious, the memories, the present, the mournings and death. Like Oliverio Girondo would say: I am a cocktail of personalities, but I think life is that: moments so different that end up superimposing one another. And what I feel is what I transmite in my art. That strange edge were desire ends and you enter pain, that mixture of sensations were the unknown is always visible. Life and the threatening presence of death, the happiness of the concretion and that sensation of continuos loss... To go deeply into the existance is complicated, maybe my sensibility was always full of these facets, that is why what you say is very true. ROMERO: Now that in explicit form you are talking about your work without any inner hidings and seeing that strong tragic character of your work I think you are talking about something else that we have not discussed until now. Does it bring you happiness, or is it too banal a concept to be able to answer it?. Did art take you away from your family (your parents and brother) and particularly from your son?. What you are doing, Did it help by having the privilege of being a mother free of the usual obligations?. Besides, Do you know what your son thinks about what you do? I think that in particular these series of questions are clearly connected. SUSANA: Since you mentioned my brother, let me add that we have always enjoyed a very special and close relationship. I feel very supported by him both in my art and in my life. I think that the relationship vocation-family is complicated. But if one achieves a reasonable balance you obtain huge satisfactions such as this letter that I received a few days ago. Veneration of life “I am life that wishes to live, and I exist in the middle of the life that wishes to live” (Albert Schweitzer) I can add the experience of having seen all these years the fenomenom of the creation, art happening all around me. Art, simple happens (“Art happens”, declared Whistler, quoting Jorge Luis Borges). My mother has always given an incredible boost to the magical in life and of creation. The complete courage to assume the most profund sensibility and transform herself in a chanel of expression of the energy that constantly surrounds us all. This love for living, to the emotions, to sensibility, to passions, as a synonymous of being alive was the one that achieved its logical consequences, among others, in the creation of all her works. To feel and to feel again, without pretending to understand it in order not to limit it, and then being able to transform the mere expression that rewards that total liberalization to the sensation in a liberated form. “Il me semble que je serais toujours bien la où je ne suis pas” (Apollinaire). That apparent thinking disconformity that would always be better in another circumstance or other form, can not be visualized solely in this textual plane. The constant desire to continue the search, to continue the movilization towards new creations, new sensations, makes the wealth appear endless such as life itself. We only need to open our senses, she could tell us, and continue the road to sensation, taking advantage of the constant engine of the endless search. Among many other things this is what I have learned of her, a profound love for living, (the powerful effect to understand life beyond one’s own life), and the search to feel the sensations that it offer us. One is so much richer the more you open your own circulations to the enigma that surrounds us all. My mother lives, loves to live, loves to feel all that surrounds her, loves to channel those sensations, loves to seek and seek, search, travel across her interior and exterior. Searches, tireless, and finds, tireless. –Juan?Martín Vezzulla The tracks of flesh Blank papers. A pencil that starts traversing, apparently aimlessly, an insinuating surface. The pencil’s tip wounds the paper, exerts pressure, stops on its tracks, and starts all over again. Surging shapes start illuminating a difficult balance between lights and grey shadows. Letters; alphabets; characters; filaments; roots; traces of an object, of a sensation; wet leaves. Moreover, always the murmur, the voice that leaves airy, almost imperceptible imprints Now and then, the density of a strange, colorful foliage and lush absences; and premonitions of flesh. Everything piles up; chaotically organizing itself on planes that yield to the impetus of the various inks; fantasies of dreams of a wake. The tones settle down and the leaves revert to an archaic shape — a ghostly presence. Traces and writings, stems and nervations, tools and objects repeating themselves determined, extreme, and slow. A summer afternoon. An artist’s studio. Works on an easel, on the walls, on the floor and on the table. Something appears between the heat and the humidity of a Buenos Aires that spies, strange yet constant. Susana Rodriguez proposes a different brightness. Violence finds support in her empty spaces; in her texts, that are pure meaning; in her pods, that are (un)covered bodies in their juicy and palpitating flesh. Desire can slither between the syntax of her sentences drawn in black and white, between the sampler of leaves anchored in their bestiality and imagined in their sensuality. There are no convulsions, no explicit gestures. Uncontained, shapes intertwine in a narrative that appears through cracks and doors ajar. Light, time, air, matter, a fragment that summons that which is not said; an eye that takes notice, a world that takes a chance on the paper’s surface. Words positioned in imaginary shapes; the daily routines named in images that loneliness allows to flee. Density, humor and tension in the organic. Symbolic universes, a dictionary and an herbarium, a catalogue of instruments, a manner that amuses itself with obliqueness, with indirect references, on the margins of that which is recognizable, or expected. Since 1977, the series of drawings and prints intertwine and integrate in interminable strips; the materiality of writing, the sensuality of wrinkled fabrics and papers, horizontal registers that denounce the isolation of their constituting parts, tools exposed in all their domestic literality, roots and leaves that suggest the pulses of things growing. Whites — always the whites. Those blank spaces fasten our view and retain our melancholy. There is no pause; a line, a transparency, a movement, various gestures from an old eroticism reborn; the simple encounter with a sensitivity that contorts the world until it is caught in fibers of a sheet of paper. There are lost paradises and aromas that make resounding noises, there is a different vitality. A tenderer, friendlier and provocative world is built upon fear. There is no need for challenges, or to raise the voice. Susana Rodriguez acts unconsciously, instinctively, without betraying herself. She works time and again, disrupting our calm, assaulting our privacy. “What does eroticism mean but the violation of the participant’s being? What does it mean if not a violation bordering death and murder? The purpose of all eroticism consists in reaching a being’s most intimate spot – the place where that being agonizes.1 The bodies created by Susana Rodriguez –formed with letters and leaves—are exposed, and they are characterized by heaviness, by a destruction of reality, by a continuity ensured by the fusion of friezes constantly cracking, jumbling into each other, hiding and announcing their fullness, an act of love between curves and counter curves that reposition themselves, that cuddle and touch each other. They tremble; they prolong themselves; they promise a wink in the disorder where the being is produced and accepts itself while meshing with the others in an encounter, in passion, and in voluptuousness. A silence, the precise instant of death and of birth, the fantasy that desecrates innocence. HER or ITS strategy is the action of growth, of sexuality. The series of implements signals a parenthesis – these are instruments presented in order, as in a catalogue. Intimacy is reflected in the charge of those tools that the artist employs in her daily chores. First the writings, and later the leaves, question and interfere – their vital anarchy means the integration of that which is forbidden, instituted, and regulated. Transgressions return time and again in Susana Rodriguez’ papers – not in the form of a sudden explosion or an artistic decision but as a vital impulse, a primordial eroticism, an interior experience. Since the 70’s, painting may be anachronistic; drawing and presenting writings may be a trite proposition; to stamp aimless, indifferent and excessive foliages may constitute a decorative risk; and to work on an easel building figurative poetry may seem a belated decision. However, a superficial glance betrays, eludes and avoids risks. There are hesitant images; there is an enclosed obscenity, an intimacy exhibited, a modesty that needs complicity. There are no spectators, only a glance that plays; an excessive desire; a risking freedom; and nudity, a suggestive position, a perverse suspension, and exciting penetration, the exposed flesh and a disturbing confusion. It is painting for Peeping Toms; prints to spy; furtive footsteps. We can take them or leave them; or we can observe and analyze. It is a matter of fleeing and forgetting our fears; of chasing our worries away; of preserving our good customs, and erasing our foot tracks. Susana Rodriguez works are instants, wounds, fire and air that shelter and nourish alphabets and forests restlessly eloquent. Folds, tissues, cavities, chains made of branches, hanging writings, organs and hairs, disappearing bodies that climb, asphyxiate, surround and tie chaotic enumerations to put an end to the isolation due to so many sentences that are being forgotten, to fill the emptiness created by so many slowly bleeding papers hallucinating a domestic memory. An intimate density, a waiting soliloquy. “Before time or out of time (both sentences are empty) or in a place without space, there is an invisible, perhaps diaphanous animal that we search for and who searches for us. We know that it cannot be measured. We know that it cannot be told because the summation of its forms is infinite. Some have tried to find it in a bird that is full of birds. Some have looked for it in one word, or in the letters of that word. Some have searched for it –and are still trying to find it—in a book that predates not only the Arabic language in which it was written but all other things as well. Some look for it in the statement “I am who I am”2. Susana Rodriguez looks at herself. Her papers, her calligraphies, her branches exhume us in our long quest. MARCELO PACHECO, Buenos Aires, Fall 1995 1 George Bataille, “El Erotismo” 2 Jorge Luis Borges, “La larga búsqueda” Writings The concept of writing is deeply rooted in contemporary culture. There is nothing outside language – language is itself human history. However, contemporary art attempts to work on the edges of language, while organizing at the same time a new cultural time-space — a new proposal. Susana Rodriguez has chosen a very interesting title for her current collection of works – “Writing.” The title is a direct reference to every artist’s wish to accomplish writing through his or her graphic work. Does Susana Rodríguez achieve this goal? Her drawings are composed of innumerable signs, shadows, memories, body parts — each and every one of them emphasized, separated, isolated, shown in detail. These signs appear alternatively in spaces that are both interconnected with and independent from one another. Later, the artist joins several drawings and themes of joint vision with interconnected signs, and in so doing she gives shape to a new drawing that resumes its condition of sign (when several groups of drawings give shape to a new, single drawing.) That is, Susana Rodríguez works in small spaces that join one another to form larger, interminable spaces. Therefore, she creates narrative and circular drawings. Her works also have a very primitive component, related to written rolls and to the flat and continuous narrative system of ancestral civilizations. Her works also have a very contemporary component, as they recreate the narrative technique of comics, and they refer –in spite of being static—to the sequence of images in videocassette films. From that standpoint, the narrative and technical character of Susana Rodriguez’ work –that in her case becomes its own idea of drawing, as well as its support— provides great pleasure and surprises to its readers. No doubt, it is drawing as writing. Besides using paper, she works with objects so well produced that they approach Surrealism. Her objects are organic, visceral, tortuous… In short, it can be said of her work that it leaves a highly positive balance, and that it is the reflection of an artist profoundly engaged and sensitive – a creator in search of zero degree of writing. JACOB KLINTOWITZ Published in O Estado de Sao Paulo, Brazil, on 26 May, 1982 Herbariums of passion Since the early 80’s, Susana Rodríguez developed a series of enigmatic drawings which she called writings in reference to the sequential order and the inflections of the images. Writings also relates to the value of the lines and groups of lines as signs that constitute phonemes, words, and phrases. They were visual sentences that built natural poems on the abstraction of graphic symbols – writings in leaves. The early writings in leaves seem the fruits of an herbarium that grew as the collector found and added to it new specimens. Not just specimens that allowed her to develop a series or a type of drawings, but any specimen… Any specimen that would attract her attention and, as a result, would merit its inclusion in that vegetable world of objets trouvé, of remembrances. Those drawings in graphite with light touches of color reveal a detailed and precise power of observation, the kind one expects from botanists. Still, a certain disorder in composition (i.e., irregular intervals and alignments of the leaves) and selection suggest a taxonomy that is more affective than scientific. Each leaf shows the attitude that it adopted while the artist observed it and used it as a model. The green freshness of a recently plucked leaf or the levity of another just fallen from a branch will turn into tortured nervations that curl into themselves in an introspective dance that ends in dark immobility –death. In fact, a second death – death before the intent eyes of the artist, who is capable of seeing the beauty inherent in transformation, even when it implies decay. In truth, time and its internal and external affects are the main themes of these works, whose derivations flow from the real to the interior time and approach in the late works of the series the suggestion of a mystical time. In “Escritura de la hoja que se convirtió en corazón” (“Writing of the leave that turned into a heart”) 1985, Rodríguez goes from the direct observation to the interpretation of the initial series of leaves. She associates what she sees would what she knows; and thus, the image becomes a synthesis of “I look, I see, I remember, I represent.” And it is in this order of operations that the leaves became a mental object. Tiempo otoñal (Fall times), from 1987, does not present isolated examples but a layer of leaves against a white background. Nonetheless, it is the landscape. One could say that it is a still life with leaves. In a metonymical operations reinforced by the title, this tiny fragment of leaves has the ability to represent the pure essence of fall with its warm, golden tones that turned exhausted toward the deepest earth tones. Once again, the illusion to the passing of time, the seasons, and the stations of life. After this initial phase that could be defined as existential, in which Rodríguez reflected upon the fleetingness of life and beauty employing leaves as her models, something changed in the way she interpreted the same forms to which she had been giving shape with morose the light for several years. Around 1988, the leaves explode, they break free of their frame in an all-over composition now affectively representing a landscape – albeit an internal landscape. A sensuality in colors and lines is triggered, where the exasperate nervations constitute intricate labyrinths. The images — we can contain the strongly organic allusions as in Passion leaves, or thready ethereal transparences as in Alice’s garden – attain an unusual dreamlike instance. The ever so light leaves are rocked by the movement of hidden waters. Crystalline blue, lavender and pink bubbles stress the ethereal, dreamlike traits of the images. Erotic Time and Voluptuous leaves exemplify the Association between Nature’s and human behavior. The leaves seem to come online stirred by passions to a dance of pearly carnaciones and mysterious tonal and radiant contrasts. A baroque sense of the forms changes the minor, intimate tone of the early herbariums into odes to vegetal exuberance, a metaphor for the senses and the aroused emotions. The environment of these encounters that refer to the beginnings of life is humid and velvety. The leaves attract and repel one another in a game of seduction that has no beginning in time and which will repeat itself until the end of time. In Rodríguez’ work, darkness and night are additional allusions to the subconscious. From the vegetal mass sprout the impulses that treasure crosses, fleeting contacts, and folds where the contact makes desire come alive. The images are traversed by an eroticism plagued by poetry. There is no repression. Instead, there is a free flow that allows the spectator to identify him or herself with his or her desire represented in the vibration of textures, volumes, and fluids. Nevertheless, some works seem to suggest that the intensity of measure may lead to pain. From the dreamlike measure to the lethal nightmare, the restlessness produced by these works are the result of their efficiency in convincing us of the existence of a forebode world where there is no supreme law–neither moral nor religious—to impede the realization of desires. MARÍA JOSÉ HERRERA, Buenos Aires, May 2004 Strange Visions The thematic development of Susana Rodríguez´ works undergoes an unexpected turn starting in the early 90s. Cleverly, she perceived during this period something that would flourish in time: “a permanent evolution, and states of transformation.” Ten years later, that foreboding would become a reality. Susana takes a leap and submerges herself in a subliminal plethora thickened by its own biological load. What else can she mean with these images that startle us in that lapse but an adventurous search for the origins glimpsed amid a strange mixture of vegetation and embryos that intertwine and confront one another in a primordial dance of sorts? It is hard to tell, but this fantastic display suggests a message that is absorbed by the solidity of an image that makes us believe that it is diluting itself in its own pregnancy. That image sets itself above any exegesis because it has an inductive force that surrounds us, like an amniotic receptacle where a present gravid with the future fuses in a glimpse of dawn. It is impossible to free oneself from the visceral connotation transferred to the semi open chrysalides of pugnacious beings that communicate among themselves as they float on translucent plasma tenuously colored that is shaded by the la plancha del grabado and subtly reinforced by the collage. Those creatures join the vegetation and remind us of ancient chimeras from medieval prints, sprung from an enigmatic garden beyond the frontiers of our knowledge. One plant in particular looks especially symbolic. Its corolla encompasses bulky sections that end in a small cross, over lanceolate leaves and delicate filaments that highlight the artist’s drawing abilities. As the plant reappears ever so often, it might be an allusion to a source of life, pregnant with a seed that will bear fruits sometime, somewhere. The universe displayed by Susana seems endless, as it could extend by pouring its formations into the maddening vortex of a centrifugal hurly-burly. However, cohesion holds out its imperceptible nets and in a far-reaching attempt checks the wavering dispersion. There is a latent tendency to integration. An integration to what, however? And how? The answer to those questions will be found in the works that Susana will develop soon after, which are the fruits of a sustained labor that certifies the clarity of her intuition. It is a vertebral realization that stems from the crucible of her childhood – an ever-present subject in the artist’s poesy. Thus, the vegetation and deformed forms resurface in her work in the 90s – and still with more frequency later on — combined with the diffuse innocence of her childhood images, with which she tries to nostalgically reattach the uprooting experience of not being any more –at least in part— what she once was. Susana’s religious education prompts her to probe the world of belief, and she finds in it memories knit with the subtle thread of her subconscious. The repository of her past etches itself in the diminutive images of her school years. But alas! there are menacing goblins lurking around. This period that she called Alucinaciones (Hallucinations) provides us with an environment for reflection, which induces us to think that the strength of her images as a powerful resource to communicate what cannot be expressed, gains irreplaceable power by other means. When referring to Susana’s work one could use the words that fellow artist Ana Mendieta has applied to her own visions, “My works are irrigation veins for a universal fluid. Through them, an ancestral sap raises, together with original beliefs, primordial accumulation, the unconscious thoughts that animate the entire world and the emotional ties to Nature”. GUILLERMO WHITELOW, Vice President, Member of the Argentinean Association of Art Critics (AAAC), and the International association of Art Critics (IAACA), April 29, 2004 Portraits of the Soul In her series Retratos del Alma (Portraits of the Soul), New York-based Argentine artist Susana Rodriguez transforms herself into a story-teller — a modern day version of the tale-spinners who, in primitive cultures, were considered magical characters for their ability to communicate and to maintain the cultural lore. Within the context of Rodriguez’ work, her condition of story-teller is expressed through a pictorial language marked by emotional temperature and placed in a universe composed of situations that define the contemporary abstract art. Susana Rodriguez sets sail from her history and her identity, crossing the boundaries of the strictly personal, and finally arriving at a port where her individuality fuses with the public. Her story becomes our story. In the history of pictorial traditions, cutting, pasting and binding diverse images and materials first entered the field of images production when Pablo Picasso added a piece of fabric to his painting Still Life with Chair Caning, in 1912. In Susana Rodriguez’ work, the use of collage techniques results in representations instilled with sensitivity. Both in her paintings and in her work on paper, she demonstrates her ability to tell her stories through hybrid compositions in which she combines what’s real and what’s imaginary in a non-literal style. Portraits of the Soul brings alive the feeling of nausea inspired by nostalgia, touching off a collision between the aesthetic orientation and the visceral nature of her work. BERTA SICHEL, New York, October 1999 The Skin of Time From the exterior to the interior, from Nature to intimacy. Such is the road that Susana Rodriguez has been traveling for the past years. The transformation occurs when she discovers and accepts herself as the subject of her creative work; when she stands in amazement, not so much before the display that Nature has to offer as in front of the spectacle that her own conscience is capable of presenting. With the assistance of her voluntary or involuntary memory, she will gradually reveal images from her childhood that struggle for a higher degree of conscience—that is to say, of order. Thus, images of childhood games, the first letters that she wrote or drew in her copybooks, and the serene moments of family vacations by the sea, in the shores of mythical Mar del Plata come to the surface of the artist’s consciousness. However, not all is centered in the rescue of faraway times lost in her memory. The artist also includes more recent moments, like her predilection for motifs inspired in Nature. Exuberant and fantastic fleshy leaves in sensuous tones animated by almost human energy alternate, among others, with images of the Blessed Heart, and of saints and virgins that remind us of her early education in a Catholic school. A new scenery—the blank space in the paper or canvas—will displace the compact scenery of the natural element. And the central characters in her narration will one by one enter into this home of memories. Characters that time and distance necessarily cover with an aura. “To perceive the aura of an object we look at means to invest it with the ability to look at us in return” (Benjamin). The frontal images of her father and her mother, as well as that of Susana-as-a-child do not cease to stare at us. In a free exchange of gazes (theirs and ours) those images try to set themselves in space, to redraw their boundaries, to define themselves. Their “activity” makes them different from the more static, fragmented and evanescent images in the background (the buildings, the beach, the sea), as if the memory could focus on the character first, and later—and very laboriously—on its surroundings. Each new work by Susana is a step forward in the progressive articulation of the mnemonic data. If the goal were to close the sequence of images—sometimes distributed as words in a sentence—it would be only halfway achieved, when the blank spaces are covered in certain areas (in general the uppermost areas). What is important for the artist is not so much the final closing of the sequence as the pleasure of each new finding, the patient labor, the carefulness with which she stitches every fleeting image, as if knitting for somebody she loves or, in any case, for an spectator-witness. Equally important is the artist’s circumstantial comment as she draws or highlights the characters’ own atmospheres. In this way, she reclaims her own being-there, the trace of a “real” present time intertwined with a virtual past. Faithful to Susana’s obsession with penetrating the skin of time, her most recent works—increasingly stripped of and liberated from the Baroque abundance of her previous production—submerge us in a wider void. Does this preeminence of emptiness indicate that the more we know, the more we rescue from our memory, the more that is left to recover? The vacuum to which her wordless writing alludes is not only the void of absences (of that which no longer is, and therefore hurts) but also the vacuum of what will never be filled in or completed. The efficiency with which Susana openly says can be traced to the perfect harmony between contents and technique. Photography, transfer, collage, drawing, painting, engraving —everything affirms the artist’s need not to confine herself in a “definite version”, the need to respect the Bergsonian durée, that which goes on being. It may come as a surprise that in these times of acceleration, of inattentive glances and of the stunting of experiences, some artists make room for meditation and pondering. Susana Rodríguez is one of them. She wants to be “home” when memory visits her (in her double home in Buenos Aires and New York). Contrary to what one might expect, she will receive her “guest” with a moderate dose of melancholy because, projecting herself toward the future, she will attempt to live each encounter with her past life as a positive experience, as a holiday. ELENA OLIVERAS, 2002 Polyptics Susana Rodríguez emphasizes the trend toward the visual probe into the past in a Proustian search for lost time triggered by primal scenes rescued from old photographs and papers — starting points for the artist to develop with the use of mixed techniques.... One of those primal scenes emerges from a photograph taken in Mar Del Plata, a popular resort town in Argentina. Susana appears in the background, as a child, sitting on a windowsill, smiling at the camera and looking somewhat shy, somewhat intimidated. In the foreground, at the center of the scene, stands a man with his hands in his pockets, posing with a certain air of arrogance — somebody that today (so many years later!), the adult artist still considers a perfect stranger. Behind the man, the front door of the house appears as a dark rectangle, as an access way to the memory. The stranger, like an unnerving obstacle, blocks the way of whoever tries to gain access to those memories. Processed in different manners, embedded in larger sequences and diverse contexts, the image of the arrogant stranger reappears in various works throughout the exhibit, The series of polyptics could be interpreted as an attempt to reproduce in painting, drawings and graphics the process of remembering and forgetting. The central work – Facets of Life – is formed by more than 100 small squares, all of the same size, distributed in two large irregular nuclei about 30 feet apart and linked by a line of similar squares that also serve as a passage between both nuclei. Susana Rodríguez uses her own personal history as the narrative motor of the images. In this work of art, the artist draws a path along which she reviews her life and work in the same arbitrary and obsessive fashion as the memory – with recurring scenes, colors and images; with retouching; with presences that are sometimes soulful and sometimes disturbing; with certain absences; with areas that are at times full and at other times blank; with school papers, and so forth Both through her paintings and her drawings, Susana Rodríguez tries to follow in her images the vagaries, accents, erasures, ornaments and changes produced in the memories. The impressive polyptic unveils the mechanisms with which S.R. constructs her images – a productive interaction between life and work, memories and oblivion, sleep and vigil, and several other dichotomies. From the world of images that she produces by methodically working with memories and old photos, the painter picks and chooses those that result more poignant and fuctional for her poetic work. The itinerary is not only visually surprising but also dramatic in the sense of reaffirmation of how unavoidable the pasaje of time really is. “Whith the strange reality of dreams; desire…emptiness… (She writes beneath her impressive work on paper in which her treatment of colors is prarticulary noticeable) something appeartd that awoke in me a desire for emptiness…” IN eah of her Works, the distance and the memories not only file away the coarseness and sensation from the past, but are also purified and integrated into a more complex and inclusive large structure. It is as if the central narration –each of the polytics- allowed several entries and encrustations, and also serverd as a protection net in both stlye and tone. The artist plays with the chaos of her sources and the constrasting order of the image. Between one and the other, a process of selection and elaboration unfolds that leads her toward a very rigorous order in form and composition. BIO/CV: Susana Rodríguez was born on a January 25th in the town of Flores, Buenos Aires. Her parents Raul Rodríguez and Catalina Isabel Prassolo Rodríguez were anxiously awaiting their first child. At the age of 6 she starts primary and secondary classes at the school “Nuestra Senora de la Misericordia” in Flores. This is going to be a theme that Susana will incorporate in her art, especially in her series about memories, in which the religious and the repeated teachings would take on a different meaning about the exístance. The artistic storm in her life has a lot to do with her mother, who was interested in everything, especially literature and music. This incentive affects Susana’s spirit, extremely rebel and sensitive, she begins to express herself in plastic arts and in writting, and she decides not without a struggle a career in “Bellas Artes” although her family wished a different path. When she was 9, her brother Raul was born, very dear and insepararable from each other, in spite of the fact that he has lived in New York for the past 25 years. With him they shared their love for art, friends and moments together. Susana enters the school of “Bellas Artes Beato Angelico” were she was going to meet two dear friends, Maria Rosa Espain and Jorge Acha. The latter was from the beginning until his premature death a very good friend and partner in art exhibits and in life. Susana gets married in 1972 and on the 6th of February 1974 her only son, Juan Martín Vezzulla is born and it becomes the happiest day of her life. The following year she graduates as Print Professor in the school “Prilidiano Pueyrredon”. From that moment on, her time is dedicated to take care of her son, to paint and to participate in different work shops, with such celebrities as Luis Felipe Noe, Jorge Dermigian (were she learned serigraph), and Audivert (were she learned lithography). When she studied at “Belgrano”, she attended the work shop of Aida Carballo located in the street Bransen. Aida was an incredible gifted artist and human being. In 1976 she separates from her husband when her son was only two years old and in 1978 her 64 year old mother dies after a seven year illness. In 1979 she exhibits with Sabina Libman in “Arte Aplicada” in Sao Pablo, Brazil. She then starts working in lithographies and other print technics in work shops located in Sao Pablo, something she would continue to do for many years into the future. In 1986 she joins “Grafica Experimental” with Juan Carlos Romero, Hilda Paz y Rodolfo Aguero, exhibiting in various museums. In 1988 she wins the Rockefeller exchoolarship and she moves to the residence in Italy. In 1999/2000 she has a solo exhibit in the “Pinacoteca” in Sao Pablo curated by Emanoel Araujo. Beginning in 1990, Susana travels and spends long periods of time in New York exhibiting, as well as in Miami, Santo Domingo and Puerto Rico. She then decides to settle in the West Village of New York spending half her time there and the other half in Buenos Aires. In 1994/95 her art work enters the Latin American auction in Sothebys. She then has a solo exhibit in Leonra Vega, New York, a group exhibit in the Art Museum in South Texas, the Boston Printmakerse and innumerables exhibits in international “Bienales”. She does a solo exhibit in “Fondo de las Artes” in 1995 and again in 2000, also in the “Centro Cultural Recoleta” in 1997 and 2003 and she wins the first prize “Gran Premio de Honor” in a national competition in the year 2001. In 2007 she wins first prize in a print competition in the province of Entre Rios. CV Education: School of Fine Arts, Buenos Aires. 1988: Residency at the Rockefeller Foundation, Bellagio Center, Italy. 1989-1990: Residency in Sao Paulo, Brazil, commisioned to do lithographs MAIN INDIVIDUAL SHOWS 2007: Agalma Arte, Buenos Aires Fifteen Gallery, Fort Lauderdale, Florida Museo Rio Gallegos 2005: 43 Eight Avenue, New York Caja de Arte, Buenos Aires Presentación del libro “Susana Rodriguez” (texts by Pacheco, Lebenlik, Herrera, Whitelow) Museo Nacional de Bellas Artes 2004: Consulate General of Argentina Art Gallery, New York Cecile’s Love Lane Gallery, Mattituck, New York 2003: Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires, Argentina Museo de Arte Moderno, Mendoza, Argentina 2002: JDSmith Gallery, New York. 2001: Museo de Bellas Artes, Pcia de Salta, Argentina 2000: Fondo Nacional de las Artes, Centro Cultural Recoleta, Bs As. 1999: Pinacoteca do Estado de São Paulo, Brazil. 1998: Leonora Vega Gallery, New York 1997: Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires, Argentina 1996: Museo de las Casas Reales, Sto. Domingo, Dominican Republic. Liga de Arte, San Juan, Puerto Rico. Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, Argentina. 1995: Casa de Cultura Gral. Roca, Pcia. de Rio Negro, Argentina. 1993: Julia Lublin Gallery, Buenos Aires. 1991: Soudan Gallery, Buenos Aires. Archimbold Gallery, Buenos Aires. 1989: Three Approaches to Reality, Cultural Center, BA. 1988: Museum of Modern Art, Sao Paulo, Brazil. Atica Gallery, Buenos Aires. 1986: Atica Gallery, Buenos Aires. 1984: Atica Gallery, Buenos Aires. 1982: Galeria Arte Aplicada, Sao Paulo. Alberto Elía Gallery, Buenos Aires. 1979: Carlos Roshemburg Gallery, Buenos Aires. 1978: Galeria Arte Aplicada, Sao Paulo. Praxis Gallery, Buenos Aires. 1976: Carmen Waugh Gallery, Buenos Aires. 1973: H Gallery, Buenos Aires. SELECTED GROUP SHOWS: 2007: Woman’s Park 2003: International Print and Drawing Exhibition, Thailand Premio Trabuco, Drawing, Academia Nacional de Bellas Artes, Centro Cultural Borges, Buenos Aires, Argentina 2002: Argentina 2002, Broward County Library, Fort Lauderdale Bienal Grafica, Museo del Grabado, Buenos Aires. 2001: Las Palabras Perdidas, Centro Cultural Recoleta Women Show, Centro Cultural Borges, Bs. As. Premio Universidad del Salvador, Palais de Glasse, Bs. As. 2000: Cigar Art, Art Museum of South Texas. 1999: North American Print Exhibition, Boston, Mass. Muestra de Litografía, Museo Sivori, Buenos Aires. 1998: Centro Cultural Homenaje Raquel Forner, Bs. As. Fundación Andreani, Gráfica Experimental 1997: Leonora Vega Gallery, New York. Kumho Museum of Art, Seoul, South Korea. 1996: Drawing Biennial, Instituto de Cultura Puertorriqueña, San Juan, Puerto Rico. 1995: LatinAmerican Drawing Bienal, Santo Domingo. Satyricón, Print Show, Poland. / Premio Security, Buenos Aires. International Print Biennal, Taipei, Taiwan, China. 1994: Food & Artists, Arte Aplicada Gallery, Sao Paulo. Premio Chandon, Prints, Museum of Fine Arts, BA. Sacred Art, Museum of Decorative Arts, BA. / Cuprum VI, Lubin, Poland. / Ecological Art, Sheraton Hotel, Buenos Aires. IX Bienal Domec, Mexico City. 1993: X Bienal, San Juan, Puerto Rico. / Bienal Varna, Yugoslavia. 1991: Intergrafic, Germany. IX Bienal de Grabado Latinoamericano, Instituto de Cultura Puertorriqueña, San Juan, Puerto Rico. Folgar Gallery, Punta del Este, Uruguay. Three Women in Etching, Punta del Este, Uruguay. 1990: Women in Art, Museum of Modern Art, Buenos Aires. Hoy en el Arte, Teresa Najman Gallery, Buenos Aires. Citibank/Citicorp, Buenos Aires. 1989: Museo Omar Rayo, Colombia. / International Print Biennal, Taipei, Taiwan, China. / International Print Triennal, Norway. Arte Aplicada Gallery, Sao Paulo, Brazil. 1988: Grafica y Espacio Installation, Cultural Center, BA. Experimental Graphic Group, Banco Patricios Foundation, BA. El Pensamiento Lineal, Fundación San Telmo, BA. Cultural Center of Buenos Aires. 1987: Museum of Modern Art, Buenos Aires. Sala Sindel, Baden-Baden, Germany. / Horta Gallery, Brussels, Belgium. / Casa Argentina, Rome, Italy. Edison Gallery, The Hague, Holland. 1986: Fifth Biennal of Art, Instituto Domecq, Mexico. Cultural Center of Buenos Aires. Premio Beca, Museum of Modern Art, Buenos Aires. “Ten Argentine Artists”, Museo Caraffa, Córdoba. Experimental Print, Museo Sivori, Buenos Aires. Atica Gallery, Itinerant European Show. 1985: “Art for Many”, Museo Sivori, Buenos Aires. Aleph Gallery, Milano, Italy. Premio Planteo, Centoira Gallery, Buenos Aires. 1984: Coleccion Navarro Correas, Museum of Modern Art, Sao Paulo, Brazil. Biennal of Etching, Curitiba, Brazil. Images of France, Premio Air France, CAYC, BA. 1983: Objeto del Objeto, Museum of Modern Art, Buenos Aires. 1981: Avril Gallery, Mexico City. Atica Gallery, “Semana de la Crítica”, Buenos Aires. 1979: Galeria Arte Aplicada, Sao Paulo, Brazil. Argentine Drawing, CAYC, Buenos Aires. Latin American Graphic Arts, Quito, Ecuador. 1978: Erotic Art, Praxis Gallery, Buenos Aires. Images et Messages d’Amerique Latine, Ville Parisi, France. 1977: Fundación Joan Miro, Barcelona, Spain. Arte Actual Iberoamericano, Instituto de Cultura Hispánica, Madrid. Art Core Gallery, Kyoto, Japan. AWARDS: 2001: Gran Premio de Honor, Salon Nacional, Argentina Print Award, Museo Pcial de Bellas Artes, Santa Fe, Argentina. 1998: Print Special Mention, Salón Manuel Belgrano, BA. 1994: 2nd Prize, Print, Villa Constitución, Santa Fé, Argentina 1990: 3rd Prize, Prints, Salón Nacional de Grabado, BA. 1981: 3rd Prize, Etching, Salón XXV San Fernando, BA. Special Mention, Ward Salon, BA. 1980: Special Mention, Salón Nacional, BA. 1977: Acquisition Prize, Etching, Salón Nacional, BA. COLLECTIONS: Museum of Modern Art, Buenos Aires, Argentina.• Museo Pcial. de Bellas Artes, Santa Fé • Museum Eduardo Sivori, Buenos Aires.• Museo Provincial de Bellas Artes Dr. Pedro E. Martinez, Concordia, Entre Rios, Argentina.• Museo Provincial de Bellas Artes, La Plata, Argentina.• Museo de Energía Atómica, Buenos Aires, Argentina • Museo del Grabado, Buenos Aires, Argentina • Museo de Arte Contemporáneo, Buenos Aires, Argentina. • Citibank/ Citicorp, Buenos Aires, Argentina. • Voluntariado de las Casas Reales, Santo Domingo, Dominican Republic. • Museo Español de Arte Contemporaneo, Madrid, Spain. • Museo Joan Miro, Barcelona, Spain. • Museum of Latinamerican Art, OAS, Washington. • Garnell College, Iowa. • Fredrikstadt Museum, Norway. Private Collections in USA, Brazil, Argentina, France, Italy and Spain. Premio Adquisicion, Salon Nacional, Argentina. PUBLICATIONS: 'Al sur del sur', pintura del Cono Sur. Salón Nacional de Artes Visuales 2001, Rep. Argentina. 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